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Por Manuel Jiménez Pulido |
A partir de la labor de búsqueda y
estudio de documentación y testimonios escritos acerca de nuestro
pueblo que desde hace algún tiempo ha venido desarrollándose
por el Centro de Estudios Alcalareños “El Castillón”, se
han querido tomar unas páginas del presente número de esta
revista para presentar uno de los escritos hallados que versan sobre nuestra
historia local, con el propósito final de difundir un mayor conocimiento
y una mayor comprensión de la historia de este municipio sobre la
conciencia ciudadana.
Esta villa no tiene convento alguno.
Salen de ella siete caminos. Uno va a la ciudad de Ronda y villa de Arriate,
distante de esta dicha villa la dicha ciudad 3 leguas, estando en el camino
de ella, a los dos lados, la dicha villa de Arriate, cuyo camino es angosto
y lo que de él pertenece al término es entrellano y algo
costero, no muy áspero.
Otro que sale para la villa de Cañete
la Real, distante de esta villa 2 leguas; el camino es angosto, de cuesta
arriva, de dos varas de ancho a corta distancia; pasa este camino por la
vera de una sierra no alta que llaman la mata del Lobo.
Otro para la de Osuna, que dista de
esta 6 leguas, cuyo camino es ancho, se encuentra un río que llaman
Corbones, que es del término de Cañete la Real; después
de dicho río se va a dar a Majadahonda y a la puebla de El Saucejo,
y desde este pueblo se va a la dicha villa de Osuna, distante 3 leguas;
por el expresado camino, como a distancia de medio cuarto de legua, sobre
la izquierda, se aparta otro camino angosto que va al convento de Nuestra
Señora de Caños Santos y, desde dicho convento, a una legua
de distancia se va a la puebla de las Algámitas, jurisdicción
de la villa de Pruna, y a otra legua de distancia de dicha villa se va
a la citada de El Saucejo, donde se vuelve a incorporar dicho camino de
Osuna.
Otro camino sale para la dicha villa
de Pruna, distante de ésta legua y media; la salida para dicho camino
es llana y apacible, pero de que se llega a la dehesa de Tomillos es dicho
camino algo fragoso y se va a dar por el castillo que llaman de Vallehermoso;
el resto del camino hasta dicha villa de Pruna es angosto y fragoso, de
cuesta arriva y avajo, con muchos malos pasos. Desde dicha villa de Pruna
se va a la de Morón de la Frontera, que hay 4 leguas y media también
de mal camino.
Sale otro camino para la villa de Olvera,
que dista legua y media; su salida es fragosa, de cuesta arriva, sin piedras
ni peñones; al llegar al llano de arriva, siguiendo dicho camino,
es llano y ancho hasta llegar al sitio que llaman los Pajares, que este
es malo, de piedras, aunque es corta la distancia; después va siguiendo
el dicho camino, es llano y ancho hasta llegar a un alto que llaman el
sitio de Mojón Gordo, que da vista a la dicha villa de Olvera, desde
donde vaja una cuesta fragosa de corta vereda.
También por el mismo camino,
saliendo de ésta a la subida de dicha cuesta, luego que se allana,
se aparta otro camino a mano izquierda que es angosto y llano y va a dar
al cortijo de Ahumada, y, de allí, a la villa de la Torre-Alháquime;
desde dicho cortijo a la villa de la Torre es camino angosto y fragoso
y dista de esta villa una legua.
También sale otro camino para
la expresada villa de Setenil, distante de esta media legua, y, desde que
sale de esta villa, siempre arrimado a dicho camino va el arroyo que llaman
de Guadalete, cuyo nacimiento se compone de una fuente que está
a la vera de esta villa y llaman la fuente Grande. Y otros de la fuente
de Perivanes, fuente de Bocarca y fuente del Molino, que todas están
arrimadas a dicha villa. Y de otro nacimiento que llaman el Sotillo y otro
que llaman el arroyo de Tomillos, de cuyas aguas se compone el dicho arroyo,
que va a dar e incorporarse con otro que pasa por medio de dicha villa
de Setenil. La salida de dicha villa es muy llana hasta llegar a un blanquiscalejo
cercano a la vega que llaman la Isla de Santa María, que es algo
fragoso, de corta longitud, y después está bien llano hasta
llegar a la mojonera de dicha villa de Setenil, aunque es camino angosto
y algo fragoso. Estos son los muchos caminos que salen de esta villa.
El fruto que se coje en dicho término
es tan poco que apenas alcanza para la manutención de sus habitantes;
es muy estéril de agua, sin otra manufactura que la de la agricultura,
sin que en todo su término se encuentre río alguno
(1) JURADO SÁNCHEZ, J. Caminos y Pueblos de Andalucía (S. XVIII), Sevilla, 1989, pp 74-75.
(C)
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