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Antonio Trujillo "El Chichi" Por Alonso Fernández |
Hoy dedicamos nuestra sección de flamenco
al gran cantaor alcalareño Antonio Trujillo, el Chichi.
Sobre su infancia, Antonio nos recuerda que
vivió en el Camino de Cañete hasta los trece o catorce años,
desde donde se trasladó a la calle Real, donde ha vivido toda la
vida. Va a la escuela hasta los 11 años, teniendo después
que trabajar en el campo ayudándole al padre, con la arriería,
yendo a Arriate por petróleo, a segar, a la aceituna…
De pequeño escuchaba las coplillas
que cantaba su padre y de ahí le viene la afición. Recuerda
una ocasión en la que fue a las aceitunas a Estepa, entre Estepa
y Aguadulce y no tenían pan. Fueron a Aguadulce y como era de noche
no había pan en ningún sitio. Empezó a cantar en un
bar “y salía pan de todas partes”. Tenía entonces 14 o 15
años. Desde allí pasó a Estepa, donde aquel día
había un espectáculo de cantaores y frente al cine donde
actuaban había un bar. El Chichi empezó a cantar en el bar
y no entraba nadie en el espectáculo.
“La primera vez que subí a un
escenario fue en Sevilla. Me llevó un maestro que había aquí,
don José Luis Martín Ventaja, que era de Almería,
casado con una paisana nuestra. Me llevó a Sevilla a un concurso
de saetas y allí fue la primera vez que yo subí a un escenario,
tendría 16 o 17 años. Después estuve en la Final en
el Álvarez Quintero y fuimos de Alcalá 40 o 50 personas y
sólo nos dieron dos entradas. Venía mi padre, Antoñito
el Chófer, Manolo Esteban, La Ratilla… y como no me querían
dar más de dos entradas dije que no cantaba. Entonces me dieron
entradas para todos. Esa fue la primera vez que yo subí a un escenario.
En ese festival quedé el segundo”.
Por aquella época se cantaba
mucho en los bares de Alcalá.
“Con el cambio de voz cogí miedo
a gritar fuerte y no podía cantar. Me metía en un sitio y
enseguida me tenía que salir. Un día, trabajando en Málaga
con Lucas la Vaina, estábamos haciéndole una tienda a un
hermano de don Jesús, el médico que había aquí,
y fuimos a hacerle un chapuz a don Jesús, a un chalet que tenía
en Torre del Mar. Él me dijo: “Antonio, todavía tengo grabadas
esas dos saetas tuyas, qué saetas más buenas”. Entonces yo
le dije que ya no podía cantar. Me cogió y me miró
allí, me tendió en una mesa y me dijo: “Pues tú en
la garganta no tienes nada. Tú lo que tienes es miedo. Cuando vayas
al campo grita todo lo que quieras que no te pasa nada”. Cuando me iba
a arar con la yunta me ponía a cantar y ya iba cogiendo confianza.
Ya todo el mundo estaba diciendo que el Chichi no cantaba nada”.
Se vuelve a soltar y se sube de nuevo a un
escenario en el I Concurso de Cante Flamenco de Alcalá, que se celebró
donde estaban las antiguas escuelas del Colegio Santiago Guillén.
Blas el Lápiz estaba de jurado y el Chicharrón me tocaba
las palmas desde fuera. Entonces Blas decía que eso no valía.
Al final, El Chichi ganó el concurso.
“Me salían muchos compromisos, pero
yo era el mayor de nueve hermanos y tenía que ayudarle a mi padre,
que estaba malo. Por eso no me atrevía a irme por ahí. Una
vez vino Pepe Domínguez en busca mía con un empresario y
mi madre no quiso”.
Por aquella época se celebró
en Villamartín un concurso de cantaores de la Sierra patrocinado
por la Diputación en el que participaba un cantaor de cada pueblo,
ganándolo el Chichi.
En aquella época solía cantar
temas de protesta, participando desinteresadamente en actos políticos.
Cantó una vez en Olvera un primero de mayo en una concentración
de trabajadores. También en Alcalá ha cantado en mítines
del PC.
A partir de entonces empezó a presentarse
a muchos concursos, ha ganado muchos premios y se dedicó mucho al
cante.
Participa en el programa de Televisión
Española Gente Joven. Cantó por Malagueñas y por Soleá.
“Conmigo se portaron muy bien. Además, me vio toda España”.
Sigue participando en peñas, sigue
ganando premios. Hoy está reconocido como un artista en el mundo
del cante e incluso tiene su Peña en Estella del Marqués.
También tiene muchos seguidores en Cataluña: Manlleu, Sant
Fruitos. Estuvo dos años en el Festival Grande de Ronda (1992-93),
junto a las primeras figuras del cante.
“Una vez vino aquí Camarón y
fuimos a saludarlo tu padre, Juan Manuel y yo y él tocaba muy bien
la guitarra. En el cine de verano le canté por soleá y me
dijo: “Cántame otra vez esa letra, primo, que eso no lo he escuchado
yo nunca”.
Ha participado en La Unión, uno
de los más grandes concursos de cante de España. En el año
96 quedé 2º en los cantes de Cádiz. El año anterior
también pasó a la final.
A la guitarra lo han acompañado
desde Cepero, Parrilla de Jerez, Manolo Franco, Habichuela o Moraito, entre
muchos otros.
-En la mili conoces a este monstruo
del compás, a Dieguito Carrasco, ¿qué crees ha influido
en tu cante esta amistad?
-La amistad de Diego me ha influido
bastante. Él me decía que yo tenía mucha habilidad
para coger los tonos. Casi todos los días nos íbamos de fiesta.
Entonces estaba la Macanita, que era una chavala, Moraíto, toda
esta gente.
-¿Cómo ves el cante, este
arte del pueblo, aparte de la dejadez por parte de la administración
que hemos tenido de aquí para atrás?
-Parece que está la gente algo
más animada por el tema de la Peña. Todo lo que se está
haciendo nuevo, bienvenido sea, pero no hay que perder nunca las raíces.
-¿Qué crees que el Flamenco
aporta a la cultura de un pueblo?
-Una grandeza enorme. Un pueblo como
este, en el que haya cantaores, que venga la gente y vea la peña
que hay… Es una cosa interesantísima para todo el que visite este
pueblo. Aquí ha habido muy buenos cantaores: Frasquito el Rubio,
Blas, el Trini, la Ratilla, el Canario, montones de gente que ni siquiera
hemos conocido. En el pueblo hay muchísima gente: está Juan
Cabello, Joseito Patricio, Joseito el de José el Chato… hay muchísimos
aficionados.
-Parece que todavía ningún
joven se lanza…
-Tampoco se ha vendido. Si aquí
se hubiese vendido eso habría una cosa que no tendría envidia
ni a Málaga, ni a Jerez ni a ningún sitio. Porque aquí
desde siempre ha habido raíces flamencas. Pero como no se ha vendido
esto, se ha vendido más otra música que el flamenco, esto
ha sido desprestigiado. Yo estuve en La Unión cantando, iba por
la calle y me vino una muchacha y me dice: “Adiós, gaditano”. Le
digo “Tú, ¿de dónde eres?”, y dice: “soy italiana,
soy de Roma. Estoy estudiando el Flamenco”. Le dije: tu, ¿qué
sientes por el Flamenco. Me dice: “Lo que yo siento por el flamenco no
lo siento ni por mi novio”. El flamenco es una cosa que tenemos nosotros
y no se le da el sitio que se le debe dar.
-Últimamente te piden que colabores
desinteresadamente en diversos eventos culturales. ¿Cómo
se lleva esto del arte cuando la dedicación no puede ser plena,
cuando los compromisos laborales, la familia, te apartan un poco de este
mundo.
-Muchas veces lo llevo con mucho trabajo.
Cuando haya cualquier cosa siempre me tendré que volcar, porque
a mí lo que más me gusta es el flamenco. Fuera te valoran
más, porque respetan más el flamenco que por aquí.
Sin embargo aquí va uno desinteresadamente a todos los sitios. No
vive uno de eso prácticamente. Una vez en la línea me escuchó
un gitano de cantar y se pegó un cabezazo y se partió la
nariz. Yo cuando le vi me asusté mucho y se vino hacia mí
y me dijo: “no te asustes, no te asustes que es que me ha quitao el sentío
tu cante”.
-¿Qué es lo que a ti te
motiva a cantar?
-A mí lo que más me gusta
es cantar para mi gente, para mis amigos. Hay una cosa que es inexplicable.
-¿Qué te quita las ganas
de cantar?
-Que haya un tío que esté
diciendo cuatro tonterías. Me molesta mucho que esté cantando
y no me escuchen.
-Dentro de la amplia gama de cantes
del flamenco, ¿con cuales te sientes más a gusto?
-Eso depende del momento. La otra noche
canté por cartagenera, que no había cantado nunca… Conozco
casi todos los cantes. Me siento un privilegiado en ese campo porque conozco
bastante. Lo más difícil es el cante por bulerías.
Canto mucho por soleá. Me gustan las tonás, las siguirillas,
el taranto.
-¿En qué escuela crees
que te encuadras dentro de este difícil arte nuestro?
-Me gusta escuchar todo lo bueno. Me
siento un poco autodidacta. Me gustan mucho los cantes de Jerez, los cantes
de Cádiz…
-¿Y algún cantaor en especial?
-Me gustan mucho Camarón, Mairena,
Caracol, Terremoto, Agujeta…
-¿Alguien a quien agradecerle
algo?
-A los aficionados, al flamenco en sí.
-¿Vives el flamenco, en tu casa, cuando
sales…?
-Yo soy flamenco. Es una forma de vivir.
-¿Tienes algunas letras tuyas?
-Tengo algunas letras. A mi padre, a mi madre…
tengo muchas.
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premios obtenidos por Antonio Trujillo EL CHICHI 1984 - 1er Premio Coria del Río 2º Premio La Petenera, Paterna (Cádiz) 1986 - 1er Encuentro Serrano Flamenco Cádiz 1er Premio Peña Flamenca Huelva 1er Premio Archidona (Málaga) 1er Premio Palos de la Frontera (Huelva) 1987 - 1er Premio Tertulia Flamenca Isla de
San Fernando
1988 - 1er Premio Juan Talega, Sevilla
1989 - 1er Velero Flamenco Mijas Costa
1991 - 1er Premio Peña Sanlúcar
1992 - 1er Premio Arcos de la Frontera 1993 - 1er Premio Adra (Almería)
1994 - 1er Premio Baeza (Jaén)
1995 - 2º Premio El Piyayo (Málaga) 1996 - 1er Premio Osuna (Sevilla)
de Francisco Javier Jimeno · Una Peña lleva
su nombre en
|
(C)
Centro de Estudios Alcalareños El Castillón
Apdo.
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