La Cooperativa Textil
“Las Errizas” cumple 18 años Por Margarita
Saldaña
Todas las mañanas, a eso de las siete, un puñado
de mujeres alcalareñas sube el pechito de la calle Cañete
para iniciar su jornada laboral en una cooperativa textil: Las Errizas.
En los más de quince años que llevan haciendo el mismo recorrido
han visto mejorar muchas cosas, gracias a su esfuerzo y a sus ganas de
trabajar. Su experiencia, que tiene mucha tela, nos la cuentan hoy, entre
el trajín y el traqueteo de todos los días. -¿Cómo fueron los comienzos de vuestra cooperativa? -La iniciativa partió de Don Pascual, párroco
de Alcalá, en febrero de 1981. El primer grupo estaba formado por
cuarenta y tres socias y aportamos inicialmente noventa mil pesetas cada
una. Nos instalamos al principio en un local situado en la calle Cristo
que nos prestó Manolo Alfaro Gavilán; allí estuvimos
hasta septiembre de 1982, mientras se construía la nave en el terreno
cedido por José Salas Pernía. Tanto las obras como las primeras
máquinas las costeamos con el aporte de las socias y con un año
de trabajo sin sueldo. El primer nombre de la cooperativa fue ADELVA (Alcalá
del Valle) y en ella invertimos mucha ilusión y parte del pellejo.
Al cabo de cinco o seis años se fue marchando gente porque al tener
niños y no haber en el pueblo una guardería para dejarlos,
muchas compañeras no podían continuar trabajando. Por esta
época formamos una cooperativa de segundo grado, llamada Hilanderas
de la Sierra. -¿En qué consiste una cooperativa de segundo
grado? -La nuestra, Hilanderas de la Sierra, es una sociedad de varias
cooperativas de cuatro pueblos cercanos (Olvera, El Gastor, Setenil y Alcalá).
A nivel de trabajo somos independientes, es decir, cada una tenemos nuestros
fabricantes y nuestro capital, pero a la hora de recibir subvenciones desde
una cooperativa de segundo grado hacemos más fuerza; además,
entre todas contratamos a un mecánico que nos mantiene la maquinaria. -¿Cuándo pasasteis de ADELVA a Las Errizas? -Fue en el 93. Como se había marchado mucha gente y
la situación era distinta, decidimos iniciar esta nueva cooperativa,
Las Errizas. De las veinticuatro personas que empezamos sólo quedamos
diecisiete, debido al problema de los niños y del seguro tan alto
que pagamos. -¿Os resulta rentable el trabajo? -No mucho. Podemos decir que la relación “calidad-precio”
no tiene nada que ver, ya que por prendas que llevamos fabricando quince
años nos pagan casi lo mismo que al principio. Hemos trabajado para
muchas marcas, entre ellas Condisa (ropa militar), Mayoral (moda infantil)
y El Corte Inglés. Si rechazamos un trabajo porque nos lo pagan
mal, los fabricantes siempre encuentran otras cooperativas dispuestas a
hacerlo por menos dinero, porque todavía hay muchas que no pagan
seguridad social y se lo pueden permitir. -¿Cómo funcionáis en el plano administrativo? -A nivel interno tenemos una Junta Rectora, formada por la
Presidenta, Secretaria, Tesorera y vocales. También estamos afiliadas
a FAECTA, una federación de cooperativas que nos lleva la contabilidad. -¿Tiene futuro este tipo de cooperativas? -Llevamos casi dieciocho años manteniéndonos
y eso significa que trabajo no falta, porque ropa siempre hay que hacer…
pero el futuro está negro. El mayor problema es la desproporción
entre las horas de trabajo, que son muchas; el sueldo, que es pequeño;
y el seguro, que es enorme. -Cuáles son vuestros proyectos? -Lo que más nos gustaría sería llegar
a tener confección propia, o sea, nuestra marca, porque de esa forma
no tendríamos intermediarios y ganaríamos más. La
dificultad está en abrirse hueco en el mercado y en la fuerte inversión
que hay que realizar al principio. Por eso lo vemos como un sueño,
más que como algo alcanzable a corto plazo. -¿Os gustaría lanzar alguna sugerencia a los
alcalareños? -A pesar de los años que llevamos trabajando muy poca
gente conoce la cooperativa, por eso queremos invitar a todo el pueblo
a que nos visite y conozca el trabajo que hacemos. Serán bien recibidos
de lunes a viernes por la mañana.