Se
fundó esta villa sobre un teso aislado en campo abierto, al final
de la sierra de Linares y cerca del río Alagón. La villa parece tener
mucha antigüedad, lo que parece probar la escultura del toro que está
junto a la puerta de la villa.
El recinto tiene forma ovalada, formando una curva hacia el sur y
extendida de NO. a SE. El muro está desprovisto de torres y bien
conservado, abriéndose en él tres puertas. La de la
Villa, a NO., forma una torre de sillería de granito con pasadizo
cubierto por bóveda de cañón sobre impostas de nacela y arcos agudos,
dos a los cabos y otros dos juntos en medio, entre los que pasaba el
rastrillo.
La puerta del Sol se abre en un recodo del muro, con arco y bóveda
semejantes. La tercera la llaman de Coria, a SE., y está junto al
castillo, formada por un simple arco agudo.
El castillo tiene por atalaya una enorme y esbelta torre, que
recuerda a la del castillo de la Mota en Medina del Campo, y está hecha
de granito con redondas y voladas garitas en lo alto, muy características
del siglo XV. Dentro forma una vasta cuadra con bóveda de cañón sobre
impostas de nacela, y por debajo de ella, grabado sobre la argamasa,
una ancha cenefa de adornos, que se parecen a los del siglo XVI; la
escalera arranca de muy alto; encima pisa otra cuadra semejante
abovedada, y más arriba, dos pisos aún con suelos de madera, hoy caídos.
Inmediatos
a esta torre quedan vestigios de habitaciones y de una primera puerta en
arco redondo, todo ello, al parecer, obra del siglo XV.
Este castillo es notable por la resistencia que puso al Rey Católico en
1477, defendido por la mujer de su alcaide, D. Rodrigo Maldonado, quien no
lo entregó sino a cambio de la vida de éste, gravemente amenazada por
sus desafueros y violencias.
En
la actualidad está bastante restaurado.