Ocupa
lo alto de un monte escondido en un valle junto a la frontera con Cáceres;
su perímetro no es excesivo y está rodeado de una simple muralla
con puerta hacia el Oeste, para defensa de un puente, y por allí,
desprendiéndose hacia abajo, se esparce el caserío de la villa; a lo de
dentro llaman "El Cortinar", donde están la parroquial y casas
anejas.
Por la parte de Oriente destaca el verdadero castillo y a la vez palacio,
con un foso, antemuro en el que se abre un pequeño arco semicircular,
entre cubos pequeños, y detrás el recinto principal, reforzado por
torres cuadradas y redondas entre las que sube, hacia el Norte, la del
homenaje. La puerta, que se forma en ángulo dentro de una torre, es
de arcos, el uno agudo y el otro escarzano, con garita encima; las
ventanas son adinteladas, habiendo perdido varias de ellas la decoración
que tenían al exterior, y las almenas están provistas de troneras
redondas y saeteras. Todo el conjunto no parece haber sido construido
anterior al siglo XV.
Esta
villa y su castillo tuvieron por dueños allá por 1220 al rey Sancho de
Portugal y a su hijo Alfonso "el Gordo". Más tarde y hacia 1285
fue señor de la villa don Pedro, el hijo mayor de Alfonso el Sabio.
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