| En la década de los sesenta los habitantes de Armejún, igual que los de los pueblos cercanos,
comenzaron a emigrar hacia otras provincias ya que la vida allí se hacía insostenible y no había ningún porvenir:
los únicos accesos existentes eran caminos de herradura y los pueblos se quedaban sin los servicios básicos, como el
médico, el maestro, el sacerdote. La vida en el campo era muy dura ya que no se podía llevar la maquinaria necesaria
hasta allí. No hubo entonces ninguna ayuda para que estos pueblos pudieran seguir vivos, por lo que se quedaron
totalmente abandonados. Sus vecinos cerraron las casas y guardaron sus llaves pero cuando sus posibilidades
económicas les permitieron disponer de un coche y volver a sus orígenes se encontraron con un pueblo desolado,
devastado, desvalijado y utilizado como prácticas por los Geos.
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