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Una de las cosas que mas atrae a la persona que se acerca a la montaña entre muchas otras como pueden ser el reto, la aventura, al riesgo, el deporte, la soledad, el silencio...es la altitud. Es sin duda la característica principal de este medio y accidente geográfico. Pero he aquí que la altitud comporta y trae bastantes "efectos secundarios" a los que el hombre no esta del todo adaptado:

-A mayor altitud menor presión del aire.
-A mayor altitud menor cantidad de oxígeno.
-A mayor altitud menor temperatura.
-A mayor altitud menor humedad (baja higrometría).
-A mayor altitud menor protección contra la radiación solar.
-A mayor altitud menor resguardo contra el viento.


Resulta curioso pero cuanto mas se sube menos hay, ¿no?, las condiciones se hacen más extremas porque nos alejamos del medio más favorable para la vida, es decir las tierras bajas, donde se encuentra mas agua, comida, refugio y temperaturas benévolas, y al contrario nos acercamos a un medio inhóspito, menos apto para la vida, que no significa que no la contenga.
En cambio nos podemos alegrar de que:

-A mayor altitud menor contaminación.
-A mayor altitud menos gente.
-A mayor altitud mas silencio.


Factores que facilitan la relajación y el aislamiento de la vida ajetreada y estresante.


Presión del aire


Es una característica de la atmósfera que a mayor altitud menor presión encontramos en el aire. Esto es debido a que el aire como toda materia tiene su peso, y cuanto más se asciende la capa de aire que tenemos encima es menos espesa y por lo tanto pesa menos. Esto influye sobre todo en nuestra respiración ya que aunque el porcentaje de oxígeno es el mismo en toda la troposfera (un 21%) encontramos menor cantidad porque como todos los demás gases, el oxígeno, se dilata al encontrar menor presión.

Esto se traduce en que en cada inspiración que realizamos hay una disminución en la cantidad de oxígeno a la que estamos habituados a respirar en una altitud más baja. Por supuesto cuanto mayor es la altitud esta situación se agrava hasta llegar al punto en que según la preparación y el esfuerzo físicos realizados no se puede continuar con la actividad o aparecen problemas de salud.

Hipoxia:
Esta disminución en la cantidad de oxígeno tiene entre otras consecuencias la reducción del número de moléculas de oxígeno necesarias para el correcto funcionamiento de las células de nuestro organismo. A esto se le denomina hipoxia y nuestro cuerpo trata de reaccionar a esta reducción de oxígeno originando una serie de mecanismos fisiológicos para alcanzar un nivel normal o aproximado, desarrollando una acomodación y una aclimatación...

Acomodación:
Es la primera de las reacciones que realiza nuestro organismo cuando por ejemplo montamos en avión, subimos a un teleférico o lo que más nos concierne; cuando realizamos una salida de uno o varios días por alta montaña.
Estas primeras reacciones para compensar la reducción de oxígeno son el aumento de la frecuencia cardíaca y pulmonar, que en cambio conlleva un sobreesfuerzo del aparato cardiorrespiratorio.

Aclimatación:

Este es el proceso en el que el organismo lleva a cabo el desarrollo de mecanismos más eficaces para combatir la hipoxia y que comienza cuando nos encontramos varias horas expuestos a una reducción de oxígeno.
Entre estos mecanismos encontramos por ejemplo la "poliglobulia" que no sucede sino hasta cuando se encuentra el organismo ocho o diez días sometido a gran altitud. La poliglobulia se traduce en una mayor capacidad de la sangre para transportar el oxígeno, incrementando el número de los glóbulos rojos.
Toda permanencia a una determinada gran altitud durante varios días o semanas, permite una buena aclimatación que permitirá una mejor actividad física a esa misma cota.

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Consecuencias de la falta de oxígeno
en el organismo


Si el proceso de aclimatación no se hace correctamente o no concluye, pueden surgir complicaciones para nuestro organismo ya que este no consigue adaptarse eficazmente, o incluso las mismas reacciones de adaptación son las que pueden provocan las complicaciones inesperadas. A continuación las principales consecuencias provocadas por la hipoxia en nuestro cuerpo:

-Cerebro; (hipoxia cerebral) se modifica la permeabilidad, lo que puede provocar insomnio, dolor de cabeza, inapetencia, anomalías de comportamiento y edema que es una hinchazón de los tejidos debido a un escape de agua fuera de los vasos sanguíneos.
-Pulmón; (hipoxia alveolar) afecta al control de la ventilación, provocando ahogo.
-Riñón; retención de líquidos, provoca edema.

Mal de altura o de montaña:
Se produce por una aclimatación inconclusa a la altitud ya sea por diversos factores. Hablando en cifras uno de cada dos alpinistas lo sufre y uno de cada cien sufre complicaciones más graves como el edema, y el 70% de los practicantes en trekkings y expediciones a gran altura también se ven afectados por el mal de altura.
Los primeros síntomas suelen ser; dolor de cabeza, náuseas y gran sensación de flojedad.
Ay que tener cuidado si se presentan estos síntomas y no tratar de ocultarlos achacándolos a una debilidad o menor capacidad física ya que hasta incluso los mejores alpinistas los sufren. También hay que poner atención de no confundirlos con una fatiga normal, cambio de hábitos alimenticios o simplemente la incomodidad de un refugio.

A continuación una tabla con los síntomas y su tratamiento:

Síntomas
Puntos por síntoma
-cefalea
-náuseas o anorexia
-insomnio
-vértigos
1 punto por síntoma
-cefaleas que persisten a la aspirina
-vómitos
2 puntos por síntoma
-dispnea de reposo
-fatiga anormal o importante
-diuresis escasa
3 puntos por síntoma
Puntos
Tipo de mal de altura
Procedimiento
1 a 3
Ligero
Aspirina o paracetamol
4 a 6
Moderado
Aspirina, reposo y no continuar la actividad
>6
Severo
Descenso

El mejor tratamiento para el mal de altura es la prevención, por lo hay que tener en cuenta los factores más significativos que propician su aparición y contrarrestarlos:

-No ascender muy rápido a una gran altitud; por encima de la cota de 2.500 metros hay que realizar la ascensión de manera escalonada no acumulando un desnivel adicional por noche de entre 300 y 500 metros en días consecutivos.
-Ascender lo suficientemente y adecuadamente alto para adaptarse; es decir provocar al organismo las reacciones necesarias de aclimatación a una altitud adecuada, para poder afrontar la actividad con seguridad. Esto solo es necesario en expediciones y ascensiones en alta montaña.
-No permanecer a gran altitud mucho tiempo; el ser humano no esta preparado para la vida a más de 5.500 metros, prueba de ello es la inexistencia de poblaciones permanentes en estas cotas. Esto es debido por una norma física, ya que nuestro cuerpo a partir de esa altitud no puede compensar las pérdidas soportadas aunque se haga vida normal o se aclimate adecuadamente y se va degradando poco a poco.

Edemas:
Son los consecuencias más graves que se pueden producir por la hipoxia, aunque son poco frecuentes si se realiza una buena aclimatación, se pueden presentar, causando en su máximo exponente la muerte:

-Edema pulmonar; sus principales síntomas son la respiración ruidosa, sensación de ahogo seguidos de labios y orejas con coloración azuladas.
-Edema cerebral; flojedad intensa, vómitos intensos, dolor de cabeza que no alivia la aspirina, dificultad de mantenerse de pie y cambios repentinos de estado desde la somnolencia a la gran excitación acompañada de delirio. En el paso final se llega al coma.
Ambos casos requieren tratamiento urgente; medicación específica y descenso inmediato.

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El frío


Ante todo hay que contar con que somos seres homeotérmicos. Esto quiere decir que necesitamos mantener una temperatura corporal determinada (alrededor de 37º) para continuar con nuestras funciones vitales óptimamente. Nuestro cuerpo consigue esto manteniendo un equilibrio entre el calor que generamos y el que perdemos al contacto con el exterior.

La montaña comporta bruscas variaciones de temperatura, desde una intensa radiación solar y calor en época estival, hasta temperaturas muy bajas en invierno solo superadas por regiones cercanas a los polos. Pero es el frío la condición de temperatura más acuciante de este medio, ya que incluso con tiempo apacible o en épocas del año calurosas nos encontramos con bajas temperaturas por la altitud, la nieve y el viento que incluso de noche pueden bajar de 0º.
Como norma general la temperatura suele disminuir unos 0,65º cada 100 metros ascendidos o en otra proporción 6,5º cada 1000 metros, por lo que cuanto mas se asciende más baja la temperatura.
Poniendo un ejemplo, si subimos a un "tresmil" desde un cercano valle o población situado a 600-800 m, nos podemos encontrar con una diferencia de temperatura en la cima de 15º o más, esto nos da una idea de lo preparados que debemos ir para afrontar las bajas temperaturas, incluso en verano, a la hora de ascender a la media y alta montaña.

Las congelaciones:
Son lesiones causadas por una exposición prolongada al frío, o corta pero intensa.
Una congelación en los tejidos del cuerpo puede verse favorecida o acuciada por algunos factores externos e internos:

Factores externos; baja temperatura, viento y humedad.
Factores internos; hipoxia y deshidratación.

Las congelaciones suelen producirse más fácilmente en los extremos de los miembros como pies y manos, puntos vulnerables como orejas, pómulos y punta de la nariz, y toda zona de la piel expuesta al viento.
Lo mas peligroso de las congelaciones es que se producen sin dolor, por lo que hay que estar muy atentos para descubrir alguno de estos síntomas en nuestro cuerpo o en el de nuestr@s compañer@s en tiempo frío o con fuerte viento:

Síntomas:
-Picazón en la piel.
-Rigidez muscular en la zona afectada.
-Zonas de piel hinchadas, entumecidas, rígidas o insensibles. Sensación de que la carne se ha convertido en madera.
-Zonas de piel cerosas, blanquecinas o ennegrecidas (paso intermedio hacia una necrosis progresiva del tejido).

Grados de congelación:
En el menor de los casos casos nos podemos encontrar con el serio aviso de dedos de los pies o las manos u otra parte del cuerpo que se vuelve algo insensible y rígida. Cuando los recalentamos se produce un entumecimiento doloroso que indica que se recupera la sensibilidad.
Al igual que las quemaduras, las congelaciones se clasifican en tres grados:

-Primer grado; Palidez, eritema en el postcalentamiento, ligera cianosis y sensibilidad reducida. La parte del cuerpo se enrojece y se hincha. Se recupera al cabo de unos días.
-Segundo grado; Se forman ampollas, eritema y cianosis más persistentes, sensibilidad más reducida o ausente. La zona congelada puede evolucionar hacia una necrosis o hacia una completa restitución, aunque lo más normal es que cicatrize en pocas semanas, pero la sensibilidad puede no recuperarse hasta pasado incluso varios meses y surgir posibles secuelas de hipersensibilidad al frío.
En una congelación profunda de segundo grado (palidez, cianosis importante, anestesia del tejido, etc.) la necrosis se limita a la dermis y se da una curación a las cuatro o seis semanas con secuelas.
-Tercer grado; Se origina el edema, la zona se vuelve gris y gangrenada para luego ser invadida por una necrosis profunda, llegando a aparecer la anestesia total y la muerte si no se trata; su evolución degenera en la necrosis afectando al hueso, la amputación y una serie de secuelas inevitables, incluidas las psicológicas.

Prevención en condiciones de temperatura muy baja:
-Ir siempre bien abrigado sin exponer durante mucho tiempo zonas del cuerpo al exterior o al viento.
-Los guantes, el pasamontañas y un calzado aislante, son imprescindibles.
-No llevar vestimenta ni prendas ceñidas que impidan la circulación sanguínea.
-Hacer ejercicios con los músculos de la cara para favorecer el riego e impedir la aparición de costras.

Tratamiento; El tratamiento de las congelaciones es algo complicado y sutil, ya que los miembros congelados una vez recalentados se hinchan y no se puede hacer mucho más, por ejemplo en el caso de los pies una vez descalzos estos se hinchan y no se pueden volver a calzar. Si no nos vemos seguros de actuar correctamente es mejor pedir ayuda urgente, esperarla o evacuar al herido.

-NUNCA exponer una zona congelada al fuego.
-Se han demostrado muy contraproducentes las antiguas friegas con nieve o alcohol, los azotes con las cuerdas, los baños con agua hirviendo o los alternativos en agua fría y caliente.
Las zonas afectadas aunque se encuentran insensibles siguen siendo igual de frágiles que antes.
-Una buena recuperación se puede lograr mediante un calentamiento general del cuerpo, tomando abundante líquido, siendo más eficaz aún la ingesta de bebidas calientes.
-El tratamiento de las zonas congeladas se puede llevar a cabo mediante un baño en agua tibia (37-40 ºC) con una solución antiséptica yodada durante 30 minutos. Esta acción terapéutica ha de darse repetidas veces. Después ha de recubrirse con material estéril y proteger con vendajes que no compriman. También se prescribe el uso de analgésicos, pues suele haber un dolor intenso.
Deben emplearse antibióticos para evitar infecciones, sobre todo si aparecen ampollas que no deben secarse o drenar porque protegen el tejido.

La hipotermia:
Sobreviene la hipotermia cuando la temperatura general del cuerpo es inferior a 35 ºC, producida por un estado en el que el organismo no puede generar calor con la misma rapidez que lo pierde.
La hipotermia no es un mal exclusivo de la montaña ni de regiones frías, podemos encontrar casos muy frecuentes de hipotermia por ejemplo en náufragos.

En la montaña puede sobrevenir por:
-Agotamiento o fatiga extrema.
-Inadecuada alimentación.
-Inadecuada vestimenta o equipo.
-Inmovilización por un traumatismo tras una caída.
-Noche a la intemperie con insuficiente equipo producida por extravío, pérdida o falta de tiempo.
-Caída en una grieta.
-Ser arrastrado o cubierto por un alud.

Se puede clasificar la hipotermia también en varios grados:
-Principio de hipotermia; 35-33 ºC
-Hipotermia moderada; 32-29 ºC
-Hipotermia grave; 28 ºC o menos

Síntomas:
-Temblores súbitos e incontrolados.
-Conducta irracional, súbitos ataques de energía seguidos de apatía.
-Disminución de la capacidad de respuesta a preguntas e instrucciones.
-Pérdida de coordinación, tropiezos y caídas.
-Jaquecas, visión borrosa y dolor abdominal.
-Colapso estupor o pérdida de conocimiento.

Factores agravantes:
-Baja temperatura del aire y/o ropa empapada junto con vientos fuertes.
-Inmersión en agua.
-Herida u otra incapacidad que impida generar calor.
-Delgadez extrema.

Previsión:
-Protegerse lo más posible del viento y de la pérdida de temperatura.
-Reemplazar la ropa y las prendas mojadas por secas si se dispone de ellas, o bien secarlas.
-Alimentarse bien y adecuadamente.

Tratamiento:
-Impedir aún más la pérdida del calor protegiendo del viento y el frío lo más posible. Recubriendo a una persona afectada con una manta de aluminio o de supervivencia ayuda a reflejar el poco calor que le quede y el que vaya consiguiendo al tratarlo.
-Aislar al afectado del suelo y suministrarle calor POCO a POCO, ya sea con otros cuerpos o piedras calientes, etc...
-El afectado debe moverse con mucho cuidado porque el corazón en estos casos no tolera el más mínimo esfuerzo. NUNCA trasladarlo a un lugar muy caluroso de golpe porque puede comportar una parada cardíaca.
-Suministrar líquidos calientes y alimentos azucarados si no ha perdido la consciencia.

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Baja higrometría


El aire cuanta más humedad contiene mas pesado se hace, por ello la humedad se concentra en las capas más bajas de la atmósfera y al ascender más encontramos menos.
Por eso al salir a la media y alta montaña debemos tener en cuenta este bajo índice de humedad que puede hacernos perder agua más fácilmente junto con otros factores como la hiperventilación por el esfuerzo con la altitud y el viento.

Deshidratación:
Mal muy generalizado en época estival o regiones afectadas por clima rigurosamente caluroso o por sequía. Comúnmente a no ser por razones de accidente o fuerza mayor es muy poco probable que nos afecte llevando suficientes reservas de agua.

Síntomas:
La deshidratación se hace cada vez más evidente conforme se pierde más líquido. El agua constituye un 75 % del peso corporal, es decir unos 50 litros en el ser humano medio.

-1-5 % de pérdida de líquido; sed, ligera incomodidad, falta de apetito, piel encendida, impaciencia, somnolencia, náuseas.
-6-10 % de pérdida de líquido; somnolencia, jaqueca, respiración trabajosa, ausencia de saliva, lenguaje confuso, incapacidad para andar.
-11-20 % de pérdida de líquido; delirio, lengua inflamada, incapacidad de tragar, visión borrosa, piel entumecida y arrugada.

Prevención y tratamiento:
-Disponer del suficiente abastecimiento de agua para la salida a realizar.
-NO esperar a la sensación de sed para beber porque ya es una señal de desequilibrio en el organismo.
-Tomar bebidas poco azucaradas con calor. Con el frío en cambio conviene que lo sean.
-El agua obtenida de la fusión de la nieve o el hielo puede producir calambres y desordenes digestivos al carecer completamente de sales minerales. Sino hay más remedio se puede incluir en el agua estas sales u obtenerlas de los alimentos.
-El agua de arroyos, ríos, acequias y fuentes siempre son una incógnita de potabilidad si no viene indicado lo contrario por muy buena o transparente que sea, es conveniente tratarla.

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Radiación solar


Al encontrarnos a mayor altitud la capa de aire que nos protege de las radiaciones solares es menor y los filtra menos, especialmente los ultravioleta que inciden especialmente en los ojos y en la piel.
Además en la montaña con la presencia de la nieve se hace mas presente este aumento de radiación.

Golpe de calor:
Es la consecuencia mas grave derivada de una excesiva actividad física o exposición al sol. Puede llevar en casos extremos a la muerte si no se actúa eficaz y rápidamente.

Síntomas:
-Piel caliente y seca.
-Rostro enrojecido y enfebrecido.
-Transpiración cesante o que ha cesado.
-Fuertes jaquecas acompañados frecuentemente de vómitos.
-Puede perderse el conocimiento.

Tratamiento:
-Llevar al afectado a la sombra.
-Quitar las prendas exteriores.
-Enfriar poco a poco con agua TIBIA (el agua fría le hará elevar la temperatura del cuerpo) y abanicar.
-NO sumergir a la persona en agua fría, salpicarla sobre el cuerpo.
-Acostar y dejar reposar al afectado en una depresión húmeda con ventilación.
-Hacer que beba agua si esta consciente, o cuando recupere la consciencia.
-Cuando la temperatura sea normal habrá que cambiarle la ropa y abrigar ligeramente para evitar los escalofríos.

Quemaduras por el sol:
La intensa radiación del sol puede llegar a producir quemaduras serias en la piel de hasta segundo grado.

Prevención:
-Llevar crema protectora de alta graduación y aplicarla a la piel que se va a ver expuesta al sol media hora antes, es recomendable seguir aplicandose cada dos horas durante la exposición.
-Proteger los labios para evitar que se resequen aplicando vaselina o barras protectoras.

Tratamiento:
-En caso de producirse alguna quemadura seria, evitar más la exposición al sol permaneciendo el mayor tiempo posible en la sombra.
- Si aparecen ampollas, NO perforarlas y cubrirlas con gasas o vendas limpias
.
-Si son muy graves o afectan una gran zona del cuerpo, recibir asistencia médica cuanto antes.

Irritación ocular:
Los ojos pueden verse afectados por una prolongada exposición al sol, partículas de polvo o el resplandor de la nieve.

Prevención:
-Llevar gafas de sol que abarquen todo el ojo, que deben ser especiales para montaña o glaciar o tipo máscara de esquí en caso de nieve abundante y con el filtro UVA apropiado y certificado.

-En todo caso de irritación severa es aconsejable cesar toda actividad y acudir lo antes posible al oculista.

Oftalmía de las nieves:
Se trata de una ceguera o conjuntivitis temporal a causa de la exposición al sol o la reverberación.
La oftalmía nival se desencadena por la carencia de gafas o de laterales en éstas o insuficiencia o mala calidad del filtro.

Síntomas:
La sintomatología se da entre 3 y 12 horas después de la exposición con sensación de quemazón, impresión de tener granos de arena bajo los párpados, fotofobia, lagrimeo y enrojecimiento de los ojos.
La oftalmía puede degenerar en ceguera, es invalidante por lo que a causa de ella pueden darse situaciones peligrosas, sobre todo teniendo en cuenta el abrupto relieve de la montaña.

Tratamiento:
-Detener la exposición a la radiación inmediatamente y transitar lo mas posible por la sombra, descender y acudir lo antes posible a un oculista.
-Alivia descansar a semioscuras con ayuda de colirios.

Prevención:
-Llevar gafas de sol que abarquen todo el ojo, que deben ser especiales para montaña o glaciar o tipo máscara de esquí en caso de nieve abundante y con el filtro UVA apropiado y certificado.

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