¿Disfruta usted de su estudio personal de la Biblia? ¿Está satisfecho
con su habilidad para poner en práctica las verdades bíblicas en su vida
diaria?
Los cristianos a veces descuidan el estudio de la Biblia porque no tienen
un método simple y práctico que convierta el estudio bíblico en algo vivo y
dinámico. Pero no podemos crecer y madurar espiritualmente a menos que
comamos del Pan de Vida en forma regular.
Un líder cristiano declaró: "Nunca habré enfatizado en demasía la
importancia y el valor del estudio de la Biblia... sobre todo en estos días
de incertidumbre, cuando hombres y mujeres prefieren decidir cuestiones desde
el punto de vista de la conveniencia en vez de hacerlo basados en los
principios eternos dejados por Dios."
El estudio bíblico comienza con observación. Nuestras observaciones de
cualquier objeto--incluso de la Biblia--se realizan de acuerdo a la naturaleza
del objeto a estudiar. Observamos las estrellas mirándolas a través de un
telescopio noche tras noche. Observamos el comportamiento de los animales
observándolos durante un largo período en su hábitat natural. Observamos la
Biblia como observaríamos cualquier otro libro--leyéndola cuidadosamente en
forma frecuente.
El Dr. Jaime Gray, maestro de Biblia, declaró: "Hay sólo una ley para
el estudio de la Biblia, y tal ley es leer el Libro. Y una vez que lo haya
leído, leerlo otra vez, y luego sentarse y leerlo nuevamente, y otra vez
más, y de esa manera pronto usted empezará a conocer el Libro."
En una sesión lea por completo el libro de la Biblia que está estudiando
o va a estudiar. Filipenses o Santiago son libros muy adecuados para comenzar
un estudio. Léalos de una vez para obtener una clara impresión del libro
como un todo. No preste atención a los capítulos y versículos. Léalo vez
tras vez, y ocasionalmente use varias traducciones para comprender mejor el
mensaje. Pregúntese: ¿Quién? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?
¿Cómo?
Después de observar el texto, sigue la interpretación. Debemos evitar que
nuestras presuposiciones influyan sobre nuestra interpretación. Ore para que
el Espíritu Santo lo ilumine. Si no tenemos Su luz, no contaremos con el
entendimiento adecuado (1 Juan 2:20-27).
Examine el contexto del pasaje que está interpretando. Además compare el
pasaje con relatos paralelos y otras referencias bíblicas.
Carlos Spurgeon dijo: "En nuestros días oímos que los hombres sacan
un versículo de la Biblia de su contexto y exclaman: '¡Eureka, Eureka!',
como si hubieran encontrado una nueva verdad; cuando en realidad no han
hallado un diamante genuino sino un pedazo de vidrio roto."
El mejor comentario bíblico es la Biblia misma. Pero los manuales,
diccionarios bíblicos y un buen atlas nos ayudan a comprender mejor las
tierras, costumbres e historia bíblica. Consúltelos cuando los necesite,
pero tenga cuidado de no pasar demasiado tiempo leyendo acerca de la Biblia
sin ir a investigar en la Biblia misma.
Por último, trate de aplicar la Palabra de Dios a su vida. Si la Biblia no
cambia su comportamiento, no la ha aplicado. Encuentre relaciones entre la
Biblia y las distintas áreas de su vida--sus puntos fuertes y debilidades,
sus actitudes y acciones. ¿Qué le dice la Biblia a usted como hijo o hija,
como padre o madre, como empleado o empleador?
El apóstol Santiago advierte: "Sin embargo no nos engañemos; éste
es un mensaje que no sólo debemos oír sino poner en práctica"
(Santiago 1:22 BD). Obedezca la Palabra meditando en ella en oración,
buscando una mayor comprensión y una aplicación más práctica.
Observación. Interpretación. Aplicación. Estos tres pasos sencillos son la
llave que abrirá la puerta a un estudio bíblico dinámico y emocionante.
¿Por qué no empieza ya a disfrutar de su estudio bíblico personal?
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