Advertencia: Las autoridades han determinado que la memorización de las
Escrituras puede ser peligrosa para su salud espiritual.
Un sabio cristiano cierta vez le preguntó a un joven estudiante de la
Biblia cuánto había memorizado de la Palabra de Dios. El muchacho respondió
que había aprendido de memoria 1500 versículos.
--¿Eso significa que podrías citar 1500 versículos ahora
mismo?--inquirió el hombre, incrédulo.
--Así es--contestó el joven con evidente orgullo.
--Ojalá pudieras citar sólo cinco versículos... pero también
vivirlos--respondió el primero. El muchacho sólo tenía conocimiento
intelectual de las Escrituras, pero no las había aplicado a su corazón.
Hace muchos años el sacerdote de la villa de Kalonovaka, Rusia, comenzó a
tenerle gran simpatía a un muchachito que recitaba las Escrituras con lo que
aparentemente era mucha piedad. Ofreciéndole varios alicientes, el sacerdote
consiguió enseñar al niño los cuatro Evangelios, e hizo que un día los
recitara de corrido en la iglesia.
Después de sesenta años, todavía le gustaba recitar las Escrituras, pero
en un contexto que hubiera horrorizado al viejo sacerdote. El alumno ejemplar
que había memorizado tantos pasajes de la Biblia era Nikita Khruschev, el
fallecido líder comunista soviético.
Juan W. Alexander, quien fuera presidente de la Cruzada Estudiantil para
Cristo, nos hace la siguiente advertencia: "Hay muy pocos méritos en el
mero proceso de memorización de la Escritura. Uno podría memorizar porciones
voluminosas y ser ateo. Satanás memorizó lo suficiente como para poder usar
cuando tentó a Jesús."
Y Alexander continúa diciendo que, sin embargo, "la memorización es
útil cuando anhelamos que la Escritura llene de energía nuestra vida."
Advertencia: Las autoridades también han determinado que la memorización
de las Escrituras puede aumentar considerablemente su vitalidad espiritual.
Entonces, mi amigo, ¿cuál es la diferencia entre la memorización
superficial y la beneficiosa? Creo que la meditación y la oración.
Lo único que puede lograr la memorización en sí es aguzar nuestra
capacidad intelectual. Pero la memorización acompañada de meditación nos
ayuda a pensar en forma derecha en un mundo torcido.
La Biblia dice: "Y ahora hermanos... deseo decirles algo más: centren
ustedes el pensamiento en lo que es verdadero, noble y justo. Piensen en lo
que es puro, amable y honorable, y en las virtudes de los demás. Piensen en
todo aquello por lo cual pueden alabar a Dios y estar contentos"
(Filipenses 4:8 BD).
¿Cómo podemos pensar en lo que es puro cuando cada día somos
confrontados por la impureza? Meditando expresamente en la Palabra de Dios.
No podemos leer la Biblia todo el día, pero siempre podemos meditar en los
pasajes de la Escritura--si los hemos memorizado. Los estudios muestran que
después de 24 horas, podemos recordar con exactitud el 5% de lo que oímos,
el 15% de lo que leímos, el 35% de lo que estudiamos, pero el 100% de lo que
memorizamos.
Permítame sugerirle cinco consejos para memorizar las Escrituras. Creo que
han de serle útiles.
1. Lea el versículo al menos 10 veces.
2. Escríbalo 20 ó 30 veces lentamente, pensando en cada palabra.
3. Trate de citarlo y practíquelo; debiera resultarle fácil.
4. Medite en él durante el día y repáselo en los días siguientes.
5. Comparta el versículo con otros en sus conversaciones.
Lo animo y aliento a que comience a memorizar pasajes de la Biblia--y a
meditar en ellos. ¿Por qué no empieza esta misma semana? Pero recuerde la
advertencia: el hacerlo puede cambiar su vida. ¿Le atrae la idea?