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PASO 1
Haciendo Tiempo para orar
¿Sabe usted cuál es la razón principal
por la cual los cristianos-de todas las edades-se apartan del camino del Señor
Jesucristo? ¿Es acaso la indiferencia? ¿La falta de buena comunión cristiana?
¿La tentación?
Yo sugeriría la falta de oración.
¿Cuán a menudo y con cuánta regularidad
recibe usted respuestas a la oración? Muchos cristianos no tienen idea de lo
que es hablar con Dios sobre una necesidad real y luego recibir una contestación
específica, válida y perfectamente reconocible.
Yo le puedo citar promesas bíblicas sobre la
oración, le puedo contar algunas de mis experiencias y las experiencias de mis
amigos, pero no puedo orar en lugar de usted. Usted puede leer todos los
manuales sobre la oración y puede escuchar orar a otros, pero a menos que usted
mismo comience a orar, nunca podrá comprender cabalmente la oración. En cierta
manera es lo que sucede para nadar o andar en bicicleta: uno aprende al hacerlo.
Martín Lutero dijo: "De la misma manera
que la tarea del sastre es hacer ropa, y la del zapatero remendar zapatos, la
tarea del cristiano es la oración." El secreto de la vida de victoria que
vivió Lutero radicaba en su compromiso de pasar tiempo a solas con Dios todos
los días.
Si consideramos las vidas de los más
sobresalientes y victoriosos siervos de Dios-ya sea en la Biblia o a través de
la historia-hallaremos que eran hombres y mujeres de oración. Por lo tanto,
vivamos en dependencia de la oración. La oración es poder.
Lo animo a hacerse de un tiempo cada día para
hablar con Dios. No le dé sólo treinta segundos mientras se prepara para salir
de la casa por la mañana: "Señor, bendice este día, sobre todo porque es
lunes..." ¿Qué clase de oración es ésa?
Es de vital importancia que diariamente
apartemos un tiempo específico para oración personal. Procure ser fiel y
ordenado, pero no legalista. En ocasiones tal vez tenga que orar en otro momento
del día. No hay nada de malo en ello. Pero dentro de lo posible trate de tener
hábitos consistentes.
Por experiencia propia puedo decirle que las
horas tempranas en la mañana son las mejores para orar. Esta también ha sido
la experiencia de grandes hombre de Dios como Martín Lutero, Juan Wesley, el
misionero a la China Hudson Taylor, mi querido amigo Billy Graham, y hasta el
mismísimo Señor Jesús durante su vida en la tierra. Una vez leí que el
evangelista Moody compartía esa idea cuando declaró: "Debemos ver el
rostro de Dios cada mañana antes de ver el rostro de los hombres. Si tienes
tantas cosas que hacer que no te queda tiempo para orar, créeme, tienes más
cosas de las que Dios desea que tengas." Hágase de tiempo para comenzar
cada día a solas con Dios en oración.
Por otra parte, la oración es algo que debemos
practicar a lo largo de todo el día. La Biblia ordena: "Oren sin
cesar" (1 Tesalonicenses 5:17 BD). En cualquier momento y cualquiera sea la
situación, tenemos libertad para hablar con nuestro Padre. Un querido pastor
amigo mío solía decir que cada cristiano puede disfrutar de una
"constante y consciente comunión con Dios." Y es a través de la
oración que disfrutamos de esa comunión con el Dios vivo que mora en nosotros.
Si Jesús oraba, ¿acaso no debemos hacer lo
mismo? Es sorprendente ver cuánto tiempo pasaba Jesús en oración. El nunca
estaba demasiado ocupado para orar. Cuando aumentaban sus obligaciones y tenía
que enfrentarse a grandes decisiones, se iba solo a orar. ¿Lo hace usted?
Tomado
del libro: DE LA MANO DE JESUS. Luis Palau, su autor, dice: "Pensé
en escribir este libro para mis nuevos hermanos en Cristo, para aquellos que
hace poco entregaron su vida al Señor Jesús—y también para aquellos que
hace tiempo tienen a Cristo en su corazón pero se han estancado en su
crecimiento espiritual.
En
estas páginas deseo presentar un plan de 52 pasos que, idealmente, debería
completarse en un año, es decir a razón de un paso por semana.
He
sido testigo de nuevos cristianos que quieren crecer, aprenderlo todo de golpe,
y poner en práctica todo inmediatamente. Y consecuentemente también he sido
testigo de la frustración de esos cristianos cuando se dan cuenta de que sus
planes no se concretan como ellos habían soñado.
Sucede
que en su entusiasmo un nuevo cristiano muchas veces reacciona como una persona
extremadamente hambrienta: se da un atracón que, por lo general, no resulta muy
beneficioso.
DE
LA MANO DE JESUS es un plan gradual, de conocimiento dosificado. Lea un paso
cada semana, medite en lo leído, trate de aplicarlo de manera práctica durante
esa semana, y procure incorporarlo definitivamente en su vida."
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