CASA RURAL "EL CANTÓN"
Becilla Leyenda.
Becilla Romana
Becilla Actual.
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Powered by OrPanWeb Una vez me contaron los viejos del lugar que los abuelos de los abuelos de los abuelos, antes de que los romanos llegaran , antes del puente y la calzada… allí había una tribu muy pacífica, aniquilada por los romanos a su llegada. Y que éstos se dedicaban a criar unas aves extrañas, con las que cazaban…
Pero, claro con la muerte de sus criadores, estos pájaros desaparecieron. Aunque un día, uno de estos especímenes volvió a aparecer. Se le llamaba "Betsilla". Y parecía ser un fiel cazador de ratas, culebras y otros animalitos del estilo. Pero nunca se dejó tocar por manos romanas, aunque todos le querían para sus casas, y nunca después nadie logró cazarlo y mantenerlo con vida.
Es de suponer que esto, como toda leyenda, tenga algo de verdad, así que imaginaremos que estas Betsillas sean los milanos que aún hoy sobrevuelan nuestros campos.
En Quebranta-arados se encontraban a mediados del siglo XIX, a cada paso lápidas enterradas a poca profundidad, unas con inscripción, otras sin ella. Y debajo, tazas o copas, angostadas hacia su borde superior, con cenizas, y en algunas ocasiones con monedas de plata o cobre… de las que sólo se conservaba, fragmentada, una de las primeras (que no ha sobrevivido al paso del tiempo)
" Entre las palabras que escogió para el túmulo de su esposo figuraba su propio nombre, Eutiquia. Éste, llegó al presente.
AL morir su marido ,conforme a la costumbre y a su propio deseo, mandó que le incineraran. Las cenizas, dentro de una urna cerámica, las llevó al cementerio, situado en una loma del Valderaduey . Allí las enterró, marcando la tumba con una pequeña lápida hexagonal cuyo epitafio decía: " A los dioses manes. Yace aquí. Para Arismasto, digno del más alto galardón, de años, Eutiquia, su esposa, dispone (este monumento)".
Fue en estas fechas cuando se acercó a la localidad un estudioso arqueólogo enviado por Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Valladolid alertados por los muchos descubrimientos que se hacían.
La edad romana del conjunto encontrado, entre los que se halla la lápida con ésta inscripción,( ha de considerarse la primera inscripción latina hallada en la provincia de Valladolid) dan fecha al nacimiento de esta población.
Eutiquia y su esposo habitarían en uno de los extensos barrios que se adivinan en los pagos de Huerta de San Martín y El Plantío. Ahí estuvo emplazada, al menos durante toda la mitad del primer milenio de nuestra era, una de las poblaciones de referencia de esos contornos. A su aliento creció, con toda probabilidad la villa (mitad finca de recreo, mitad granja) soterrada por el núcleo urbano de Becilla.
Prueban esto último vestigios de la categoría del mosaico que apareció en la plaza de Santa María en los años 40 o la escultura mutilada del dios Dionysos, recuperada en 1967, ambos conservados en el museo del Palacio de Fabio Nelli de Valladolid. Y por si no fuese bastante, la calzada, y el puente romano extendido sobre el río.
Hoy en día, Becilla es un tranquilo pueblo de unos cuatrocientos habitantes , dedicados fundamentalmente a la agricultura y ganadería.
Está muy bien comunicado, gracias a la N-601 y a la N-620. Muy cerca de la capital de la comunidad (a una hora), de León (otra hora), de Zamora y de Palencia, en cuanto a capitales provinciales. Y cerca de otras poblaciones de gran interés.
Su paisaje es ideal para ampliar horizontes… Kilómetros y Kilómetros de paisaje a la redonda. El atardecer aquí es…¡Hay que verlo!.