En
primer lugar, y antes de analizar el lenguaje amazige, debemos hacer algunas
precisiones en torno al término “raza”. Este término era
muy utilizado, y todavía hoy lo es, aunque en progresivo desuso,
para dividir o clasificar al género humano en varias razas distintas.
Luego vendría la superchería de intentar demostrar una supuesta
superioridad de unas sobre otras, lo que estuvo muy en boga en el siglo
XIX y sigue aleteando aún hoy. No es nada extraño esto, si
tenemos en cuenta que es la época de la gran expansión imperialista
europea y que estas teorías no eran sino intentos, nada inocentes,
de enmascarar o justificar con argumentos supuestamente científicos
su dominio y explotación sobre otros pueblos.
Esta división
en razas se trata de una falacia, puesto que al contrario de lo que sucede
en otras especies vegetales y animales, actualmente en el género
humano existe una sola y única raza, la clasificada como “Homo Sapiens
Sapiens”. Características genéticas que determinan aspectos
fenotípicos diferenciados como pueden ser el color de la piel, la
forma y tonalidad del cabello y otras características faciales o
corporales son variaciones irrelevantes, consideradas científicamente,
y que se producen dentro de la misma especie y raza.
En la actualidad
las diversas clasificaciones que se efectúan sobre la población
que puebla el planeta tienen como elemento central el concepto de “etnia”,
derivado del griego “ethnos”, que podríamos traducir por “pueblo”.
Y uno de los elementos fundamentales, aunque no el único, para definir
una determinada etnia, se refiere a la lengua en que sus componentes se
comunican y cimentan su cultura. En este sentido hay que entender que los
imazighen son una etnia con una cultura específica, pero en absoluto
una raza separada.

Cuenta la Biblia,
libro bastante mas “histórico” de lo que pudiera parecer a simple
vista, que el patriarca Noé, aquel hombre que construyó el
arca en los tiempos del “diluvio”, tuvo tres hijos: Sem, Cam, y Jafet.
Supuestamente de Sem procederían los pueblos semitas, de Cam los
camitas, y de Jafet los indoeuropeos. En la actualidad, cuando hablamos
de semitas, camitas o indoeuropeos, -lo que dista mucho, como es lógico,
de abarcar estas tres grandes divisiones a la totalidad de los seres humanos
pues hay muchas más divisiones a lo largo y ancho de los cinco
continentes- nos referimos a gentes que hablan lenguas de tres grandes
familias lingüísticas, clasificadas así por los investigadores:
semita, camita o indoeuropea.
Semitas son
por antonomasia los hebreos o judíos -pues no en vano ellos escribieron
la Biblia y se hicieron descender de Sem, el hijo primogénito-,
pero también otros pueblos. Las lenguas semitas tienen al parecer
su origen geográfico en lo que los occidentales llamamos “Próximo
Oriente” u “Oriente Medio”. Y cuenta entre otras con el ya mencionado hebreo,
el ugarítico, el asirio, el acadio, el fenicio, el arameo y el árabe.
Muchas de las mencionadas no están vivas en la actualidad.
Las indoeuropeas
se extienden por un vastísimo dominio que abarca desde la casi totalidad
de Europa hasta la India del Norte, pasando por el Caúcaso e Irán.
Actualmente y en el ámbito europeo, la gran familia indoeuropea
cuenta con varios grupos lingüisticos. Estos grupos occidentales supuestamente
derivados del indoeuropeo primigenio son el latino (diez lenguas vivas:
portugués, gallego, castellano, catalán, provenzal, francés,
rético, italiano, sardo y rumano), el germánico (inglés,
flamenco, holandés, frisón, alemán, danés,
noruego, sueco e islandés), el eslavo (polaco, checo, eslovaco,
esloveno, serbocroata, macedonio, búlgaro, ucraniano, ruso y las
bálticas: lituano y letón) y el celta (mucho mas restringido:
gaélico escocés, gaélico irlandés, galés
y bretón). Existen además dos lenguas aisladas, en el sentido
de que no forman parte de ningún grupo, como son por una parte el
griego y por otra el albanés, procedente del antiguo ilyrio.

La tercera
de las grandes familias lingüisticas a las que aludíamos al
principio, -y descontadas ya las indoeuropeas y las semitas- sería
la del tipo camita, es decir descendientes de Cam. Entre ellas estaban
el Egipcio primigenio, después muy mezclado, al parecer, con elementos
semitas, y la mayoría de las lenguas de toda Africa del Norte, incluyendo
las lenguas aborígenes canarias.
Hoy en día,
y acosadas principalmente por el árabe, su dominio se ha visto notoriamente
reducido, encontrándose en forma de “islas culturales” en medio
de un mar de cultura preponderante árabe semítica. No obstante,
estas “islas”, no carecen de importancia, sobre todo en el extremo mas
occidental norteafricano, en territorios como aquellos sobre los que se
asientan los modernos estados de Argelia y Marruecos. Hoy día podemos
decir que, tras siglos de monopolio cultural semítico, empezamos
a asistir lentamente a un “renacimiento cultural” de las lenguas camitas.

No obstante,
vamos a aclarar los vocablos “bereber” y “amazigh” antes de seguir adelante.
Según todos los indicios, el vocablo “bereber” -traducido “berbere”
o “barbary”- procedería del griego “barboroi”, que tendría
también su correspondencia en el latín “barbarus” y en el
árabe “al barbar”. En un principio tiene el significado genérico
de “extranjeros”, y también “incivilizados”, es decir al margen
de las “culturas clásicas”. Este vocablo ha venido designando a
una serie de pueblos, todos más o menos emparentados entre sí,
que habitan por todo Africa del Norte desde la época preislámica.
En tiempos
muy recientes, los pueblos englobados en esta denominación rechazan
expresamente la misma, considerando que le ha sido impuesta exteriormente
por pueblos distintos a ellos, dominadores, y que implica, en cualquier
caso, en su origen una denotación peyorativa y despectiva. Como
alternativa reclaman ser designados con el nombre que se dan a sí
mismos, desde su propia cultura. Y este no es otro que el, crecientemente
consensuado, de amazigh, en plural imazighen.
Los diversos
pueblos amazighs, amaziges -si preferimos utilizar una forma plural mas
castellanizada- o imazighen -si se prefiere conservar el plural original-,
constituyen un archipiélago de islas etno-lingüisticas que
salpican todo el norte del continente africano. Vamos a hacer una breve
enumeración de estas lenguas, para después concentrarnos
en las que actualmente se hablan en el extremo más occidental del
mundo islámico, haciendo un recorrido geográfico desde Este
a Oeste, siguiendo la clasificación de A. BASSET (1952).
1. Tasiwit
(oasis de Siwa, en Egipto).
2. Tawjilit
(Awjila, en Libia).
3. Tasknit
(Sokna, en Libia).
4. Tanefusit
(oasis de Nefuta, entre Libia y Túnez).
5. Tamerzet
(sur de Túnez).
6. Tjerbit
(isla de Djerba, litoral de Túnez).
7. Tacawit
(Chaouia, en Argelia).
8. Taqbaylit
(la Kabilia, en Argelia).
Teggargent
(Oargia, en Argelia).
Tamzabit (el
Mzab, en Argelia).
Tazenanit
(Tuat, en Argelia).
12. Tamahan
(tuareg del norte, al sur de Argelia).
13. Tamaceq
(tuareg del sur, en el norte de Malí y Níger).
14 Tarifit
(el Rif, en el norte de Marruecos).
15. Tamazight
(el Atlas Medio, en el centro de Marruecos).
16. Tacelhit
(sur de Marruecos).
17. Trarza
(en Mauritania).
18. Taznagt
(Zenega, en Mauritania).
En las islas
Canarias, conquistadas y colonizadas por señores feudales al servicio
de la corona de Castilla, o por la propia corona, entre 1402 y 1494, se
hablaron también, incluso hasta entrado el siglo XVII, hasta siete
lenguas del tronco amazigh, una por cada isla. Estas serían las
siguientes:
Titeroygatre
(Lanzarote)
Mahoh (Fuerteventura)
Tamarán
(Gran Canaria)
Guanche (Tenerife)
Gomeroh (La
Gomera)
Bimbache (El
Hierro)
Huariti (La
Palma)
Todas se han
extinguido, sin que ningún historiador ni lingüista tuviese
el acierto de recogerlas. No obstante, las cientos de palabras que
todavía sobreviven, sobre todo topónimos, nombres propios,
y también algunas frases y “endechas” -grupos de versos de tradición
oral-, si bien son completamente insuficientes para la reconstrucción
de las mismas lenguas, sí que permiten afirmar, sin muchas reservas,
que se trataba de lenguas del tronco amazigh por su similitud con las actualmente
vivas.

Este conjunto
de lenguas diferentes, pero emparentadas por su pertenencia común
a la etnia amazigh, ha venido a ser genéricamente, en creciente
consenso, denominado como la lengua del Atlas medio, el tamazight, como
término general que engloba a todas las demás. De esta forma
el término tamazight designa hoy a todo el conjunto de lenguas
amaziges.
La lengua
Tarifit
es el idioma Amazigh que actualmente pervive en el norte del actual Estado
de Marruecos.
Se extiende
sobre el macizo montañoso del Rif, y abarca principalmente sus porciones
central y oriental. Se conoce también como "rifeño", en el
contexto castellano parlante, o "chelha" en el arabófono. Lo manejan
aproximadamente unas 22 comunidades imazighen, formando todas un continuo
territorial, con la excepción de los "Ait Budra" que se hayan separados
del resto, en una longitud mas occidental, ya en la región conocida
como Gomara, y situados sobre el litoral. El continuo territorial antes
aludido se extiende desde las comunidades de Ibeqqauyen y Ait Seddat en
el oeste, hasta los Ait Yeznasen, en torno al río Muluya en el oriente,
y ya en los límites de Argelia.
Los tres núcleos
urbanos más importantes de la zona, serían Alhucemas, Nador,
ambas capitales provinciales en el Estado de Marruecos y la ciudad autónoma
de Melilla, que forma parte del Estado Español.
Al igual que
la mayoría de las lenguas imazighen, el tarifit, es una lengua hablada,
pero que no suele escribirse. El dominio y la preponderenacia del árabe
desde hace ya largos siglos en la zona, ha impedido desarrollar una literatura
propia en tarifit. De hecho, y curiosamente, cabe pensar que el porcentaje
de analfabetismo tan elevado en la región en la que se habla, ha
permitido la supervivencia de la lengua, que de otro modo hubiera sido,
tal vez, completamente suplantada por el árabe, única lengua
considerada "oficial", por las diversas zonas de dominación que
se han sucedido en la zona, con la excepción del dominio español
en la primera mitad del siglo actual. (1912-56). Al ser lengua hablada,
carece actualmente de un alfabeto propio en el que ser escrita.
Los imazighen
del Rif, al igual que el resto de los Imazighen, una vez decididos en el
período mas reciente de su Historia a reactivar su Cultura y a defender
su propia idiosincracia, se enfrentan con el problema de adoptar un alfabeto
con el que plasmar de forma escrita y literaria su propia lengua.
Actualmente
existen tres alternativas:
1º el
alfabeto Tifinagh.
Es el mas antiguo
y mas propiamente Amazigh, ya fue creación genuina de este grupo
etno-lingüistico en la noche de los tiempos, perdiéndose su
uso con posterioridad y actualmente solo es utilizado entre los tuareg.
Su ventaja
radicaría en ser propio y genuino de las propias etnias imazighen.
Su desventaja estriba en estar muy restringido su uso, ya que las lenguas
imazighen cuentan la mayoría con un número de hablantes escaso
y están aisladas entre sí, aparte de que la mayoría
no utilizan el tifinagh desde hace muchísimos siglos.
2º el
alfabeto Arabe.
Es el utilizado
por todos los arabófonos, en incluso por otras lenguas que no son
en absoluto semitas. Así por ejemplo el persa o iraní, de
raíz indoeuropea. Los turcos, que hablan una lengua del grupo uralo-altaico,
lo utilizaron también hasta 1923 (en que lo cambiaron por el latino)
.
Su ventaja
estriba en que su uso es familiar para los miembros de las comunidades
amazigh, ya que es la lengua árabe y su alfabeto, la que tienen
mas próxima, en sentido de que es la "dominante" y o mayoritaria,
en casi todos los países, donde los imazighen constituyen de hecho,
islas, grandes o pequeñas, en un "mar de cultura árabe".
Su inconveniente
sería la contradicción relativa que supone, ya que los imazighen
reivindican precisamente su identidad cultural como claramente diferenciada
de la cultura árabe.
3º El
Alfabeto Latino.
Es el que utilizan
todas las lenguas occidentales, y en general todas las lenguas de Europa
con la excepción del Griego (utilizan el alfabeto griego), el Búlgaro,
el Ruso, y el Serbocroata que utilizan el alfabeto Cirílico. (Curiosamente
el idioma Serbocroata utiliza grafía o alfabeto cirílico,
pero solo en Serbia, Montenegro y Macedonia, mientras que en Bosnia y Croacia
utiliza la grafía o alfabeto latino).
La utilización
del alfabeto latino supone la ventaja de entrar con mas facilidad la lengua
tarifit, y en general todas las lenguas tamazight llegado el caso, en los
canales y circuitos de información y comunicación internacionales.
No sería
tampoco ningún desdoro para el tarifit utilizar alfabeto latino,
puesto que ese alfabeto es utilizado sin ningún problema por lenguas
tan distintas entre sí como el euskera o vasco (de origen absolutamente
desconocido), el húngaro (del tronco fino-ugrio) o todas las de
origen indoeuropeo habladas en Europa, con las excepciones dichas.
El único
inconveniente podría derivar de suponer una diferencia y una dificultad
para la comunicación con respecto a sus conciudadanos de lengua
árabe, con quienes comparten los imazighen el mismo espacio o escenario
político.
En definitiva,
deben ser los propios hablantes de Tarifit, los que definan su preferencia
para un futuro a corto y medio plazo.
vendredi 7 février
2003
Décision historique pour la
langue berbère. L'Institut Royal Marocain de la Culture Amazigh
a tranché : le tifinagh sera l'alphabet d'écriture de la
langue amazigh. Trois types d'alphabets étaient candidats : le tifinagh,
le latin et l'arabe. Il sera bientôt enseigné dans les établissements
scolaires. Le Maroc se réapproprier non sans difficultés,
une tradition millénaire.
Le tifinagh sera l'alphabet d'écriture
de la langue amazigh. Par ce geste le Maroc réhabilite tout un pan
de son patrimoine. Selon Monsieur Boudris Belaïd, Directeur de la
recherche didactique et des programmes pédagogiques de l'Institut
Royal de la culture Amazigh (IRMCA) " la décision n'a pas été
facile, mais elle a le mérite de restaurer une tradition ancienne.
C'est grâce au tifinagh les femmes touaregs transmettent leurs savoirs
aux enfants. Opter pour cet alphabet est un simple retour aux sources "
Au sein même du Conseil d'administration, la décision est
venue par le recours au vote. Une majorité des deux tiers s'est
alors dégagée au bénéfice du tifinagh, ancien
alphabet constitué de 33 consonnes, 4 voyelles et 2 semi-voyelles.
Sa standardisation en cours à l'Institut amazigh, peut lui apporter
la souplesse et l'accessibilité qui lui manquent. Quant aux programmes
d'enseignement et à leurs méthodes, ils seront déterminés
par l'IRMCA en coordination avec le ministère de l'Education nationale.