|
El Parque natural de La Bahía de Cádiz
está considerado una de las principales zonas húmedas del sur de Europa
y cuenta con una extensión de 10.000 hectáreas, repartidas en un auténtico
laberinto de dunas, caños, marismas y playas. Se enclava en la costa
occidental gaditana y comprende la propia Bahía de Cádiz y su entorno,
que afecta a los términos municipales de Cádiz, Chiclana de la Frontera,
El Puerto de Santa María, Puerto Real y San Fernando.
Es un espacio natural que tiene una peculiaridad con relación al resto:
no existe una continuidad dentro del territorio, sino que está formado
por una serie de islas que, en conjunto, conforman el Parque Natural.
Islas que se distribuyen entre los municipios citados y que cuentan con
algunos enclaves que están urbanizados, lo que unido al hecho de tener
dentro una serie de ciudades (algunas con escasísimo término municipal
como San Fernando y Cádiz), provoca que esté sometido a unas grandes
presiones. De ahí su rareza: la no continuidad, de ahí su peculiaridad (¿de
ahí su amenaza?). En otros Parques Naturales gaditanos uno puede andar de
punta a punta, para hacerlo aquí, hay que salirse de los límites del
Parque, lo cual dificulta bastante muchas labores que se puedan hacer en
él. Quizá lo más llamativo de este Parque sea que los componentes del
paisaje son horizontales. Cuando uno piensa en un Parque Natural, piensa
siempre en cosas que rompen la horizontalidad del paisaje: en montañas,
en árboles, en piedras y rocas donde se puede subir y bajar. En el parque
Natural de la Bahía de Cádiz no existe esa verticalidad, no hay montaña
y hay escasísimos árboles (se pueden contar con los dedos de dos manos).
Lo que más llama la atención, por tanto, es que el Parque sea
absolutamente llano.
|
|

|
Pero esta particular característica
ni impide, en modo alguno, su atractivo, antes bien lo refuerza,
confiriéndole al paisaje una indudable personalidad estética
propia. La influencia de los mares y un clima suave, de tipo
mediterráneo, son las claves que determinan las especiales características
ecológicas de este humedal, en el que la acción del mar, el viento
y los sedimentos fluviales han dibujado un bello mosaico paisajístico
de playas, planicies fangosas y marismas.
Al ser zona de contacto entre medios marinos y terrestres y gracias
a la fácil circulación de las aguas, con buena iluminación y
abundantes nutrientes, hacen que en él se contabilice una gran
cantidad y variedad de ictiofauna, avifauna y flora. Existen
determinados puntos y épocas en los que su observación es más
favorable. Ahora que se nos está echando encima el invierno es una
buena oportunidad para visitarlo dado que empiezan a venir un montón
de aves del norte que vienen buscando un clima más cálido como las
marismas de la Bahía de Cádiz. Si anota en su "cuaderno de
marisma" las rutas que a continuación le vamos a trazar, no sólo
disfrutará de este singular Parque a las puertas del otoño, sino
que habrá dejado de ser para usted "el gran desconocido".
|
|
|
|
|
|
|
Ruta 1. Sendero del Río Arillo
Tiempo recomendado: principios
de otoño. Valoración: 2. Lo mejor: las luces y colores del alba y del
crepúsculo, y el sonido de las avocetas y cigüenelas.
El río Arillo marca la frontera entre los términos municipales de Cádiz
y San Fernando. En este caño divisorio podemos comenzar el itinerario en
el antiguo molino de marea del Río Arillo, en el Km 679,5 de la N-IV, un
edificio en el que antaño la corporación municipal de Cádiz rendía
honores protocolarios a la realeza y que espera, entre escombros y tras su
declaración de protección, salvarse de este estado de abandono.
Recomendamos utilizar la "vuelta de fuera" de la salina San Féliz
(Cádiz) hasta llegar al final del río, para luego por la "vuelta de
fuera" de la salina Tres Amigos (San Fernando) llegar al punto de
partida. Este paseo de unos 4,5 km de longitud nos va a permitir la
observación de las especies de la avifauna de la zona.
|
|
|
|

|
Ruta 2. Sendero de
Camposoto-Punta del Boquerón.
Tiempo recomendado: cualquier época del año es buena
siempre que se vaya a principio o final de día. Valoración: 2. Lo
mejor: los cordones dunares y las vistas paisajísticas de los ortos
y ocasos.
Comenzando en la "vuelta de fuera" de la citada salina de
Tres Amigos, tomaremos la vía pecuaria conocida como "Vereda
de Cádiz a Chiclana", que discurre paralela a las playas de
Urrutia, Camposoto y del Castillo. En este punto sugerimos pasear
por la playa hasta llegar a la Punta del Boquerón, extremo de la
barra arenosa que cierra parcialmente el Caño de Sancti-Petri. Las
vistas al histórico castillo serán excepcionales; más si somos
capaces de hacer coincidir nuestro paseo con un coeficiente
intermareal muy amplio ( para este mes de octubre ello se cumple
entre los días 14 y 15, y 27, 28 y 29), podremos acceder mediante
la lengua de arena, a unos 60 metros del islote que navega entre la
historia y el mito, con un pasado deslumbrante, pues según los
textos antiguos allí estuvo ubicado el Templo de Hércules. Señalemos
como anécdota que el maestro D. Manuel de Falla desembarcó en
dicho islote para inspirarse en su última obra musical "La Atlántida".
Si usted desea imitar al insigne maestro puede realizar, en la
actualidad, el desembarco mediante alguna de las propuestas de
nuestra sección De Interés Turístico.
|
|
|
|
|
Ruta 3: Sendero La Algaida
Tiempo recomendado: las mañanas de primavera y otoño. Valoración:
1. Lo mejor: la regeneración natural de sabinas que está teniendo
este pinar.
A la altura de la
Facultad de Química de la ciudad de Puerto Real podemos comenzar un
itinerario recorriendo la orilla del Río San Pedro, adentrándonos
en el Pinar de La Algaida de gran belleza e interés, y en muy buen
estado de conservación. Existe una red de carriles y sendas que nos
van a permitir recorrer las marismas de esta orilla del río así
como de este pinar.
|

|
|
|
|
|

|
Ruta 4: Sendero Carmen de
Bartivás
Tiempo recomendado: primavera, otoño e invierno. Valoración:
2. Lo mejor: perderse por las revueltas de los caños y mirar hacia
el suelo a ver qué se ve.
La longitud total de este itinerario del término municipal de
Chiclana es de 2,5 km. Partiendo de la estación depuradora de esta
ciudad, nos adentraremos bordeando las salinas de "Cañaveral",
"Santa María de Jesús" y "Carmen de Bartivás",
siempre paralelo al cauce del río Iro hasta alcanzar la denominada
"columna vertebral" de las salinas gaditanas: el Caño de
Sancti-Petri.
Todas estas propuestas itinerantes nos van a permitir, además de
contemplar la estructura interna que tiene una salina, comparar, un
poco, cómo es el espacio natural transformado en salina y el
espacio natural restante, que queda por fuera, todavía sin
transformar.
|
|
|
|
|
Ruta 5: Sendero o recorrido en
barco por la Isla Verde.
Tiempo recomendado: cualquier
época es buena. Valoración: 3. Lo mejor: las praderas de plantas
que crecen en los fondos fangosos y la exuberancia de vegetación y
aves.
En esta ruta proponemos bordear la zona de planicies fangosa,
conocida como La Isla Verde, que une los núcleos poblacionales de
San Fernando y Puerto Real. A través de la salina "La
Molinera" y por las "vueltas de fuera" de otras,
podremos atravesar caños como "El Chico",
"Madre", "de la Merced" o "del Águila"
y tras unos 7 km finalizar el paseo en el barrio puertorrealeño de
Jarana. Para realizar este recorrido se recomienda un guía que
conozca bien la zona. Una alternativa sería efectuarlo en Barco,
accediendo por el Caño de La Carraca, bordeando así la Isla Verde
a través del caño Chico de Puerto Real.
|

|
|
|
|
|

|
Ruta 6: Recorrido en barco por
el Caño de Sancti-Petri.
Tiempo recomendado: igualmente
el alba y el crepúsculo. Valoración: 3. Lo mejor: la
"escolta" de cientos de lisas saltando y la posibilidad de
ver reunidos más de 200 flamencos.
Se trata de uno de los recorridos
más atractivos y espectaculares a efectuar, que, si se realiza con
una gran pleamar, nos va a permitir recorrer su curso integro a lo
largo de unos 18 km. Existe una amplia oferta de empresas que cubren
este itinerario a bordo de todo tipo de embarcaciones, de esta forma
tendremos acceso a rincones que difícilmente podrían ser
visitados, que sólo se accede a ellos mediante autorización
previa, gracias a lo cual se garantiza la preservación del medio.
Esta visión insólita del parque nos dará una idea aproximada de
su magnitud y extensión, también de su laberíntica morfología y
podremos observar buena parte de la bonita avifauna que puebla las
orillas de los caños.
|
|
|
|
|
Ruta 7: Playa de Levante.
Tiempo recomendado: al ser una playa cualquier época es buena.
Valoración: 2. Lo mejor: la nidificación de charrancitos.
Aún es posible disfrutar
de una playa semivirgen con una formación dunar interesante. Sólo
tiene que comenzar a andar desde la playa de Valdelagrana o ir por
la carretera que discurre paralela al mar hasta llegar a ella.
Al alcance de El Visitante más intrépido y
aventurero, proponemos coger una carretera que sale del Camping
Valdelagrana, en dirección a El Puerto de Santa María. Aunque no
conduce a ningún sitio, llega justo a la desembocadura del Río San
Pedro, donde hay una gran bolsa de aparcamiento y a partir de ahí
perderse, siguiendo un último consejo: aunque cuando lleguemos nos
encontremos un caño con un poco de agua, no nos dé miedo meternos
en él, hemos de atravesarlo y perdernos disfrutando del laberinto
de agua y tierra.
|

|
|
|
|
|
Son ocho rutas bonitas, en absoluto
complicadas y que garantizan y permiten disfrutar de la naturaleza, sobre
todo, del paisaje del Parque Natural de la Bahía de Cádiz, un laberinto
de espejos al que hemos sustituidos estos últimos por agua y montañas de
sal y arena.
|
|
|