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Los Montejo
¿SABIAS QUE...?
A pesar de sus importantes logros en la Conquista de Yucatán, algunos años después de que se instalara en la naciente colonia española conocida como Nueva España, los Montejo serían degradados y sus títulos les serían quitados. Después de ésta humillación volverían a España donde cada uno moriría pobre y olvidado.
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La Conquista de Yucatán


Primera conquista

Después de los informes que otorgaron las expediciones de Francisco Hernández de Córdova y Juan de Grijalva, los españoles, ocupados en la conquista del Imperio Azteca, abandonaron temporalmente las difíciles tierras de Yucatán, hasta 1526, año en que Francisco de Montejo formuló una petición al rey Carlos V, en la que solicitó permiso para conquistar estas tierras. Para tal efecto, se formuló una capitulación que contenía los siguientes puntos:

  1. El conquistador se comprometía a realizar la conquista enteramente a su costa, construir dos fortalezas, hacer dos poblaciones, por lo menos de cien hombres, y consumar la conquista en un año.

  2. La corona le concedía a Montejo los cargos vitalicios de gobernador y capitán general, con renta de 250,000 maravedís anuales; el cargo de alguacil mayor y el título de Adelantado. Ambos con derecho a sucesión.

  3. Se le concedió a Montejo la tenencia de las fortalezas que debía construir, con un salario anual de 60,000 maravedís, por cada una de ellas, con derecho a sucesión, sin jurisdicción civil ni criminal.

  4. En compensación de los gastos efectuados en esta empresa, se concedió a Montejo y a sus sucesores el 4% de los ingresos provenientes de la provincia de Yucatán.

  5. Asimismo, se le concedió en forma vitalicia la extensión de los derechos de almojarifazgo, impuesto por la producción de las mercancías y provisiones que llevara de los reinos de España, y además se le daba licencia para poder llevar de las Antillas toda clase de ganado'.

Por otra parte, la provisión de Granada fue otorgada al mismo Montejo, el 17 de noviembre de 1526; en ella tenía prescrito evitar los abusos cometidos en otras tierras de Indias, así como el respeto a los derechos indígenas.

La Corona exigía, además, tomar en cuenta a religiosos y clérigos, para todas las decisiones importantes en la campaña de conquista. Recomendó el uso de la vía pacífica, pero no descartaba el sometimiento armado, siempre que fuese necesario. De este modo, la Corona otorgó a los clérigos y religiosos un papel preponderante y específico en la conquista y colonización de Yucatán.

La conquista formal de Yucatán se inició por la costa oriental (Quintana Roo), pero el desconocimiento de la región, la inoperancia de las alianzas con los indígenas y las frecuentes incursiones militares dirigidas por Guerrero contra Montejo, hicieron que esta primera expedición conquistadora fuese un fracaso; entonces, Montejo decidió hacerla por el oeste, es decir, penetrar a Yucatán desde Tabasco y Acalán.

Para el año de 1527, Francisco de Montejo "El Adelantado" partió de España hacia Santo Domingo y continuó su ruta por Cozumel y la costa de la Península de Yucatán, haciendose acompañar por su amigo Alonso de Ávila. La conquista de Yucatán había comenzado. Montejo somete a los cacicazgos de Ekab y Chikinchel. En el poblado de Xelhá, Montejo "El Adelantado" funda Salamanca de Xelhá.

Muchos de los hombres que acompañaban a Montejo ya habían participado en expediciones anteriores, por lo que, con un conocimiento más amplio, habían visto en Champotón posibilidades de establecimiento, ya que este cacicazgo era un importante centro de actividad comercial, con un puerto de abrigo bastante aceptable.

Sin embargo, "El Adelantado" pasó por alto esta situación y decidió establecerse en Can Pech, fundando allí un campamento semipermanente, o un real con el nombre de Salamanca de Campeche; además, estableció el lugar como puerto, sin tomar en cuenta el escaso fondo y la insuficiente protección, hecho que repercutiría posteriormente con embarcaciones más grandes.

Siguiendo la ruta de conquista, somete las ciudades de Polé, Belma, Conil, Cahí, Chouac-Há, Zishá y Chichen Itzá. Debido a las enfermedades que su ejército adquirió en las batallas (principalmente fiebres costeras y heridas de batalla), se vé obligado a regresar a Salamanca de Xelhá y se separa de Alonso de Ávila, quien con un puñado de hombres e indígenas sojuzgados, avanza y conquista el cacicazgo de Xamanhá fundando Salamanca de Xamanhá.

Una vez recuperado su ejército, "El Adelantado" avanzó hacia Chetumal por mar. De Ávila intentó llegar por tierra, pero los mayas comandados por Gonzalo Guerrero, lo hicieron retroceder y le hicieron creer que Montejo había muerto. Al mismo tiempo, hicieron creer a Montejo que De Ávila había caído en batalla. Ante esto, los dos amigos decidieron no invadir Chetumal y regresaron a Salamanca de Xamanhá, en donde se reencontraron y agruparon. Toda esta campaña se sucedió en poco más de un año.

Para finales de 1528, Montejo "El Adelantado" preparó una nueva expedición. Para esto contó con la ayuda de su hijo Francisco de Montejo León, apodado "El Mozo", y su sobrino Francisco de Montejo. Los preparativos duraron cinco meses.

Para marzo de 1529, "El Adelantado" avanzó de Veracruz a Tabasco, mientras "El Mozo" y "El Sobrino" conquistaban Xicalango, donde crearon un puesto militar. Para 1530, Alonso de Ávila conquistó Itzancanac en el señorío de Acalán, llamándolo Salamanca de Acalán.

En Salamanca de Campeche se iniciaron las campañas de expansión hacia toda la Península de Yucatán; por un lado, Alonso De Ávila se internaría al oeste y sur hacia las provincias de Cochuah y Uaymil-Chetumal, motivado por las noticias sobre la existencia de oro en esa región, y considerándolo como el mejor asiento de toda la costa; por otro lado, Montejo se dirigiría hacia el noroeste, rumbo al interior. De Ávila, para lograr sus propósitos, salió con la mayoría de los hombres, hecho que aprovecharon los indígenas para atacar la población de Salamanca de Campeche, el día de San Bernabé, el 11 de junio de 1531, desarrollándose una de las batallas más feroces y célebres de toda la conquista.

Ese mismo año, De Ávila es derrotado por los mayas de Uayamil y Chactemal, dirigidos por Gonzalo Guerrero. Una vez transcurrida la época de lluvias, De Ávila dejó a sus aliados para marchar a Chakán Putún en donde fue bien recibido. Poco después se le unió "El Adelantado" y juntos marcharon a Salamanca de Campeche, en donde se aliaron con el cacique de Ah-Canul


Segunda conquista

Fue en Salamanca de Campeche donde se planeó la segunda conquista de la península, la cual comprendía tres expediciones:

  • "El Mozo" partiría de Salamanca de Campeche hacia el noroeste.
  • De Ávila recorrería el este hacia el sur.
  • "El Adelantado" apoyaría los dos frentes y cuidaría Salamanca de Campeche y Salamanca de Xamanhá.

Al ver que su cacique se había aliado con Montejo, los mayas de Ah-Canul planeron aliarese con los mayas Cocomes de Sotuta, que estaban al mando de Nachí Cocom.

El mismo año de 1531, Montejo "El Adelantado" es nombrado gobernador de los actuales territorios de Tabasco, Chiapas y Honduras. Con sus nuevas posiciones políticas, Montejo prepara la campaña de conquista definitiva.

Su estrategia fue la de traer frailes predicadores de España, entre ellos fray Jacobo de la Testera que llegó en 1535. Por medio de fray Antonio de Rodrigo, consiguió traer cinco predicadores más. Al mismo tiempo, ordenó a Lorenzo de Godoy avanzar a Chakan Putún, apoyándolo con las tropas de "El Mozo" desde Xicalango. Godoy funda, en Chakan Putún, San Pedro de Champotón.

En 1537, Godoy avanza hacia Tabasco y funda Santa María de la Victoria, que años después se convertiría en Villahermosa. Es reemplazado en el gobierno de Champotón por "El Sobrino". Los mayas, viendo una oportunidad, provocaron enfrentamientos, al grado de que "El Sobrino" tomara a los cabecillas como rehenes. Para su sorpresa, los mayas ofrecieron mayor resistencia.

Ante este problema, Montejo "El Mozo" decide ayudar a Montejo "El Sobrino" en septiembre de 1540. "El Mozo" sojuzgó a los cacicazgos de Ah Kin Pech, Acnul y Ah Kin Chel. El 4 de octubre de 1540, Francisco de Montejo "El Mozo", renombra Salamanca de Campeche por San Francisco de Campeche. En ella se repartieron los indígenas asentados en la región a los españoles conquistadores, y se instalaron en la villa alcaldes y regidores, así como soldados para guardar la seguridad de la nueva población.

La villa quedó un poco alejada del establecimiento maya, convirtiéndose la plaza en el eje, y entorno a ella se desarrolló la vida española; en tanto la población indígena quedaba segregada en lugares que actualmente ocupan los barrios de San Francisco (llamado en sus principios "Campechuelo") y "Siete de Agosto", antiguos asentamientos prehispánicos. Por otro lado, los naboríos, indígenas mexicas que llegaron con los conquistadores, habitaron en el Barrio de San Román, y las diversas castas y negros cimarrones se asentaron en los barrios de Santa Ana y Santa Lucía.

A partir de su fundación, el desarrollo urbano en Campeche estuvo condicionado por su ubicación frente al mar, como puerto comercial. Siguiendo el modelo renacentista de traza regular en damero, la villa se edificó en torno a un espacio vacío, que en el caso de Campeche constituyó una plaza excéntrica, en la que, según las ordenanzas de la Corona Española, debería servir para las fiestas y ceremonias del pueblo.

La plaza fue ocupada únicamente por el rollo o picota, una especie de columna que servía como símbolo de poder y justicia española; asimismo, se inició la construcción de una parroquia, bajo la advocación de "Nuestra Señora de la Purísima Concepción", cuya primera estructura fue de palma y bajareque. Otras construcciones que se hicieron en torno a la plaza fueron la Audiencia y las casas de los conquistadores más importantes. Campeche poseería otra plaza excéntrica también, pero de menor tamaño que la principal, para fines de desarrollar la vida comercial, y en ella se ubicaría el mercado. Posteriormente se construyó la cárcel, el Palacio Municipal y la torre de defensa contra los ataques piráticos.

En 1541, Montejo "El Sobrino" funda las villas de Calkiní, Valladolid y Bacalar. A partir del establecimiento definitivo de Francisco de Montejo "El Mozo" en Campeche, ésta se convirtió en la base de operaciones para las campañas de conquista hacia el resto de la Península de Yucatán. En 1542, Montejo logra conquistar T'ho, y funda la capital de la provincia con el nombre de Mérida el 6 de enero.

En 1546, "El Adelantado" se reune con "El Mozo" y "El Sobrino" en Campeche. Los mayas tenían preparada una rebelión que estalló el 8 de noviembre del mismo año, pero los españoles organizaron la defensa que abatió con los mayas en 1547. Con estos hechos, se dá por concluída la conquista de Yucatán.

Los mayas que no se sometieron a la Conquista huyeron y se refugiaron en las selvas de la península. Algunos se refugiaron también en la selvas bajas de Guatemala.


La Conquista espiritual

Los encargados de la conquista espiritual en Yucatán fueron los franciscanos, quienes, desde 1535, habían arribado a Champotón; pero una serie de problemas con los conquistadores y los indígenas los obligó a irse del territorio, regresando cinco años después del establecimiento de Montejo en Campeche.

A partir de ese momento, se inició la construcción de una iglesia y un convento cercano a la población maya; primero se levantó la iglesia y después el claustro, cuya estructura fue bastante sencilla, y adaptada a los sistemas constructivos existentes. La iglesia fue dedicada a San Francisco, y su fundador fue Fray Luis de Villalpando.

Los españoles, al llegar a estas tierras, prácticamente desconocían las costumbres de los nativos; sin embargo, tanto para éstos como para aquellos, cultura y religión estaban completamente relacionadas, y por tanto, sustituir la esencia de ambos conceptos en los indígenas constituía uno de los objetivos fundamentales para el español.

Una vez vencido el obstáculo del idioma, los religiosos pudieron cumplir sus misiones, e impartieron entre los indios la doctrina y moral cristiana, arraigando en ellos el sentimiento de alcanzar el bautismo, tarea de convencimiento largo, ya que para lograrlo, los indígenas tenían que estar instruidos en el catecismo y conocer la doctrina cristiana.

Tal condición impuesta por los religiosos, fue dirigida a todos por igual, desde el cacique de la población, hasta el más humilde de ellos. Como ejemplo fehaciente podemos mencionar que el primero admitido en el cristianismo, a través del bautizo, fue el cacique de Campeche Don Diego ", quien a pesar de su elevada posición social tuvo que someterse a los requisitos marcados por los frailes; lo bautizó el padre Bienvenida. Diego se hizo notable por su talento de aprender muy pronto la lengua castellana y el latín; su gran adelanto en la doctrina cristiana provocó que fuera escogido para predicar la nueva doctrina entre sus compañeros y lograr, de esta manera, la pronta conversión del pueblo.

La enseñanza del cristianismo era propaganda de viva voz, sólo se dejaba limitada a grabar en la mente de los primeros nativos bautizados algunas oraciones cristianas traducidas al maya. Una vez que se lograba que los indígenas se interesaran en la doctrina cristiana, se tomaban medidas para conservarlos en la nueva creencia y alejarlos por completo de las adoraciones que hacían a diferentes dioses; para esto se confió en la enseñanza oral y en los castigos ejercidos por las autoridades, en caso de que se faltara en los deberes cristianos.

El modelo para la enseñanza en las nuevas fundaciones religiosas fue el implantado por el fraile Juan Herrera, quien combinaba la enseñanza del catecismo con la lectura y la escritura en lengua maya, pero con caracteres fonéticos europeos, completando la educación con el canto y la música. Juan Herrera, consciente de que la mejor manera de llegar a los mayores era a través de los infantes, se dedicaba a la tarea de enseñar a los niños, formando una escuela con los hijos de los caciques y señores principales de esta villa, pero sin descuidar la educación de los otros indígenas del lugar.

Organizada la misión de Campeche y pueblos cercanos, se presentó la necesidad de continuar la evangelización hacia pueblos y rancherías más alejados. Fray Luis de Villalpando consiguió permiso para establecer nuevos establecimientos franciscanos, dejando a cargo de los frailes Melchor de Benavente y Juan Herrera, el convento de San Francisco.

Desde 1547, la provincia de San José, nombre dado por los franciscanos a toda la región que abarcaba la Península de Yucatán, dependía de la provincia franciscana de México, y contaba con dos fundaciones, pero por la expansión de la fe cristiana, esta custodia se independizó. Para 1559, ya existían ocho conventos en proceso de construcción, de los cuales dos estaban en Campeche; uno en la Villa y otro en la población de Calkiní.

El encuentro, pacífico o no, entre culturas, cuya visión del mundo es diferente, condujo a una competencia ideológica, cuyo resultado fue la persecución de objetivos comunes en el sincretismo de sus cosmovisiones; el enfrentamiento de españoles e indígenas, en los albores de la conquista, arrastró a una incomprensión por ambas partes que, sin embargo, fue progresivamente desapareciendo, hasta conformar una nueva cultura mestiza, adaptándose poco a poco a los requerimientos de la nueva sociedad.


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"A través del tiempo - La Conquista de Yucatán", un artículo de Conociendo Campeche.
Conociendo Campeche, D.R. México, 2003