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Lic. Joaquín Baranda y Quijano

Su biografía

Abogado y político mexicano, nació en la ciudad de Campeche, entonces perteneciente a Yucatán el 7 de mayo de 1840. Algunos autores sostiene que nació en la ciudad de Mérida, hecho que no ha sido comprobado. Fue hijo del célebre Capitán de Fragata de la marina española don Pedro Sáinz de Baranda y Borreiro y doña Joaquina de Quijano y Cosgaya.

Realizó sus primeros estudios en el Colegio San Miguel Estrada. Alcanzó alli el grado de Bachiller de jurisprudencia y muy pronto templó su alma en las luchas políticas. El 16 de septiembre de 1858 dijo su primera oración patriótica donde demostró sus dotes oratorios. Al año siguiente, el Gobierno del Estado secularizó el mencionado Colegio, denominándolo Instituto Campechano y nombró al joven Baranda catedrático de idioma castellano y de Retórica y Poética. Se doctoró en Derecho en 1862.

Durante la Intervención Francesa, debido a que su estado se volvió a anexar a Yucatán, fue expulsado de dicha entidad por sus campañas contra la misma Intervención que apoyaba al Imperio y se trasladó al estado de Tamaulipas. Allí pronunció un célebre discurso en honor a Ignacio Zaragoza el cinco de mayo de 1863. Pronto obtuvo el puesto de juez de lo Civil y de lo Criminal y después, ascendió a Secretario de Gobierno, por nombramiento que expidió a su favores el Gobernador Manuel Ruiz, exmnistro de Benito Juárez.

Enviado a Saltillo en una misión confidencial cerca del Presidente Juárez, tuvo entonces oportunidad de conocer a éste y a su Ministro Sebastián Lerdo de Tejada. Debido a que Matamoros cayó en poder de los imperialistas, Baranda decidió volver a Yucatán, donde siguió desarrollando sus actividades a favor del Partido Republicano al cual se había afiliado; pero estas actividades fueron causa de que las autoridades imperialistas lo detuvieran en el momento en que embarcaba para Matamoros con un cargamento de armas y municiones destinados a los defensores de aquella ciudad. Sufrió en Mérida una prolongada prisión. Obtuvo al fin su libertad y se dedicó de nuevo a la enseñanza en el Instituto Campechano.

Marchó a la Capital y alli tuvo oportunidad de mostrar su talento y sus conocimientos jurídicos, defendiendo al Coronel imperialista don Francisco Cantón, a quien se le quiso fusilar, aplicándole injustamente la Ley de Juárez contra los servidores del Imperio. A Cantón lo amparaba la capitulación de Mérida del 15 de junio de 1867, que garantizó a los capitulados la libertad y la vida. Baranda salió triunfante y Cantón resultó absuelto por el Consejo de guerra que lo juzgo.

Fue electo en 1867 Diputado Federal y Senador en 1881. Con entusiasmo se dispuso a tomar parte activa en las discusiones parlamentarias al lado de oradores conspicuos que figuraban en las Cámaras como Ezequiel Montes, Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias, Manuel Marla de Zamacona y otros. El joven diputado "se distinguió, dice un biógrafo suyo, por el vigor de sus patriótica y demostró sus dotes oratorias que le valieron nutridos aplausos y calurosas felicitaciones de sus amigos y conciudadanos".

Sus méritos políticos y su popularidad en el Estado de Campeche fueron causa de que fuera electo Gobernador de su Estado el 3 de enero de 1871 y reelegido para el periodo siguiente, hasta que en 1877, a la caída de Lerdo de Tejada abandonó su cargo por motivos de consecuencia politica. Siendo Gobernador de Campeche, produjo un interesante informe sobre la cuestión de Belice, en que defendió los derechos de México y probó sus vastos conocimientos en Derecho Internacional.

Siendo Presidente Manuel González le ofreció el cargo de Magistrado de Circuito en los Estados de Yucatán, Campeche, Tabasco y Chiapas. Posteriormente se le confió el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, cargo que ocupó también con Porfirio Díaz en 1884. Siendo ministro, dictó la Ley de Instrución Pública, creó varias escuelas normales para hombres y mujeres, reorganizó las Facultades de Derecho, Medicina y Ciencias y las Escuelas de Agricultura, Veterinaria, Artes y Oficios, Comercio y Música y fundó varios museos y bibliotecas.

Baranda y Quijano atendió con escrupulosa dedicación todos los ramos dependientes de su doble Ministerio de Justicia e Instrucción Pública. Cuando él lo dejó, se dividió en dos: el Ministerio de Justicia (actual P.G.R.), que ocupó el Lic. Justino Fernández y el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, que confirió su conciudadano Justo Sierra Méndez.

El discurso que pronunció con motivo de las fiestas del Centenario del Descubrimiento de América en nombre del Gobierno es una obra notable, así como las oraciones fúnebres en honor del general González, de Zarco y otras muchas que pronunció durante su vida (se publicaron en dos tomos).

Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y Socio Correspondiente de la Española. Murió en la ciudad de México en 1909

Sus obras literarias

Hablista consumado y literato insigne, pronunció durante su actuación pública importantes discursos, que fueron verdaderas piezas literarias. El doce de octubre de 1887, en una sesión solemne de la Unión Iberoamericana (rama de la española de igual nombre) que presidió el General Porfirio Díaz, pronunció un hermoso discurso en honor de Cristobal Colón.

El 1 de diciembre de 1889, pronunció otro discurso en la apertura del primer Congreso Nacional de Instrucción Pública. El 12 de octubre de 1892 en las fiestas que se celebraron con motivo del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América al correrse el velo que cubria la estatua de Cristobal Colón, pronunció otro discurso, que por su elegante estilo y sus bellas imágenes fue muy aplaudido.

Por esta y otras obras literarias, Joaquin Baranda mereció ser nombrado miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua.

Fue también miembro correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y con ese carácter, le tocó pronunciar el discurso inaugural del Concurso Cientifico que la Academia Mexicana de Jurisprudencia y Legislación abrió en México el 7 de julio de 1895. Inútil es decir que el orador estuvo a la altura de su delicado encargo.

Sus logros políticos, sociales y educativos

En el ramo de Justicia, D. Joaquín promovió la reforma de la Ley de Amparo; reorganizó los Tribunales Federales y expidió el Código de Procedimientos del mismo fuero; publicó un nuevo Código de Procedimientos personales y promovió algunas reformas en el Código Civil y en el de Procedimientos Civiles.

En el de Instrucción Pública, creó la Escuela Normal para profesores de instrucción primaria y la Normal para Señoritas; uniformó la enseñanza primaria gratuita en el Distrito y Territorios Federales; reformó la Ley Reglamentaria de los estudios preparatorios, e introdujo reformas de importancia en el Conservatorio de Música y Declamación.

Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y Socio Correspondiente de la Española. Murió en la ciudad de México en 1909.


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"Hombres ilustres de Campeche - Joaquín Baranda y Quijano", un artículo de Conociendo Campeche.
Conociendo Campeche, D.R. México, 2003