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Doña María Josefa de la Fuente del Valle de la Barrera y Escobar Vda. de Estrada
Su biografía
Célebre benefactora de Campeche, generalmente conocida por el nombre de la Víuda de Estrada, famosa por sus obras de caridad y labores altruistas, considerada también como una de las fundadoras del Colegio Clerical, posteriormente conocido como San Miguel de Estrada (actual Instituto Campechano) en honor a su apellido, pues parte de su fortuna la destinó para la creación de esta casa de estudios. No es precisa la fecha de su nacimiento pero se tiene registro de que murió el 6 de octubre de 1827 la ciudad Campeche.
Fueron sus padres Vicente de la Fuente del Valle, español de orígen y Felipa de la Barrera y Escobar, nacida en Campeche. Entre sus ascendientes maternos se encuentran muchos conquistadores españoles como Pedro de Oliva, Francisco de Vergara, Jerónimo de Chávez Bote y Juan Bote de Narváez. Era biznieta del célebre Teniente General Felipe de la Barrera y Villegas, quien desalojó a los piratas de la Isla del Carmen hazaña que le ganó el título de "Marqués de la Laguna" por el Rey Carlos II de España.
Contrajo matrimonio en Campeche con Antonio de Estrada y Bello, natural de Palos, España, que estuvo casado con Rita Paez, de quien tuvo a José Miguel y a Miguel Antonio que aprendieron de su madre política, con su ejemplo admirable, el amor a la juventud y al estudio.
Se le conoce por sus grandes obras de caridad. Fueron fama en aquel entonces sus labores altruistas. Se dice que todos los sábados desfilaban ante ella una legión de pobres e indígenas a los que daba caridad personalmente.
Es notable su testamento donde dejó su gran fortuna a pobres y desvalijados. Dicho testamento se considera una gran obra de bondad como es notar en sus líneas: "Cláusula V.- Es mi voluntad se distribuyan limosnas a los pobres de ambos sexos verdaderamente enfermos, desvalidos vergonzantes; lo cual harán personalmente por si mis albaceas, procurando informarse prudente, celosa y caritativamente de aquellos a quienes con mayor justicia recarga esta calificación".
Además, considerando su gran fervor religioso, no dudó de ofrecer parte de su fortuna a la Iglesia Católica: "Cláusula XIX.- Que de mis bienes se apliquen los que fueren suficientes a expresar con su rendimiento anual la limosna de una misa, que es mi intención se celebre en la Santa Iglesia Parroquial a beneficio de los trabajadores que no pudiesen oírla más temprano, a las diez de la mañana de todos los días festivos, incluso los domingos".
Se considera además una persona muy sencilla. Sabiendo la fama que tenía por su acción humanista, decidió establecer en su testamento que al morir, fuera enterrada sin pompas ni tumultos. Especificó claramente cómo debían llevarse sus sepelios: "Cláusula I.- (...) sin permitir que se altere por razón alguna mí mandato, a mis albaceas encargándoles sobre ello la conciencia".
Así también, pidió a sus hijos unión fraternal: "Cláusula XII.- Que todos mis hijos legítimos y políticos vivan después de mis días en la unión fraternal, amistad sincera y buena armonía que hasta ahora, encargándoles encarecidamente, como les encargo con todo el amor, y aun mandándoles con toda la autoridad de madre, que en correspondencia a lo mucho que les he querido y estimado conserven tan feliz unión (...)".
Dio precisas instrucciones para la fundación y organización del Colegio San Miguel de Estrada previendo el que el Ayuntamiento de Campeche otorgara anualmente becas a 30 niños desamparados: "Cláusula XVI.- Es mi voluntad que se saquen de mis bienes $7,000.00 siete mil pesos, para fondo principal de una escuela de primeras letras que se ha de establecer en esta ciudad (...) En virtud del mismo derecho que por su muerte de mi albacea pasará el R. Ayuntamiento de esta ciudad, me reservo también la elección de treinta niños, cuya gratuita enseñanza será la carga de esta fundación, y tanto ahora como en lo futuro quiero que esta elección se haga en razón combinada del mayor desamparo, mayor mérito personal y heredando menores haberes y mejor disposición o capacidad,- de suerte que, según este principio, serán preferidos los huérfanos a los que no los son; los hijos de los beneméritos de la República a los de los simples ciudadanos; los pobres a los de mayores haberes, y los aplicados y despiertos a los holgazanes y lerdos, guardando en todo la más estricta justicia e imparcialidad (...) Será obligación del maestro que obtare al goce de la mencionada renta, presentar certificados de su buena viday costumbres, ser ciudadano en el,ejercicio de sus derechos y sujetarse al examen de aptitud en el arte de leer, escribir y contar (...) La escuela estará abierta y el maestro precisamente en ella desde las ocho a las once del día, y por la tarde desde las tres hasta las cinco en todo tiempo (...)".
Funda también las primeras Cátedras de Jurisprudicencia y Canónica en Campeche: "Cláusula XVII.- Deseosa de ampliar en beneficio de mi patria los medios de que su precisa juventud adquiera sin la necesidad y perjuicio que ahora siente (...) que se impondrá como fuere conveniente para que también reditúe, que mis albaceas designen, constituyan y consoliden de un modo eficaz y permanente, un capital de $10,000.00, con cuyo rédito anual es mi intención que se establezca y dote, además de las que de Gramática, Filosofía y Teología (...) una Cátedra de jurisprudencia Natural, Canónica y Civil con sujeción en cada uno de estos tres respecto a la forma, método y asignatura que en el Plan General de Instrucción Pública prescriba el Supremo Gobierno o la soberanía nacional. Para desempeñar las graves obligaciones de esta útil enseñanza, será llamado en el modo que determine dicho plan, y en el caso de no hacerlo, a proposición de mis albaceas, o de quien legítimamente los represente por nombramiento de R. Ayuntamiento de esta ciudad, un profesor de notoria y cumplida aptitud, suficiencia y moralidad; y si hubiere entre mis descendientes alguno que tenga estas cualidades, será desde luego preferido, como lo serán también en, iguales casos, respectivamente, los naturales de esta ciudad y los de este Estado".
Por todo esto, el entonces Colegio Crerical de Campeche, cambia su nombre para convertirse en el Colegio San Miguel de Estrada, quien daría al estado célebres personajes como Pablo García, Justo Sierra Méndez y Joaquín Baranda y Quijano.
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