El acedio pirata a Campeche
A finales del siglo XVI, el puerto de Campeche se había convertido en uno de los más importantes del nuevo mundo. A sus costas y las de Veracruz llegaban las especias del Asia, el vino europeo y las telas y porcelanas de la China, productos que después eran distribuidos a toda la Península de Yucatán.
En contraste con las zonas selváticas, Campeche era un activo puerto clave para la comunicación y el comercio de toda la provincia; el lugar de convergencia de las mercaderías del interior y del exterior; así como de las noticias del acontecer americano y europeo. A Campeche arribaban de las Antillas y de las costas del Golfo de México embarcaciones de distintos tipos y calados, transportando la gran variedad de productos americanos, las manufacturas europeas y el elemento humano de todo el ámbito colonial.
Las exportaciones crecieron de manera increible. Los barcos españoles sarpaban repletos de objetos de madera, el palo de tinte, lujosos vestidos, plumas de Quetzal, pieles de jaguar y venado cola blanca y sobre todo oro, metal que la Nueva España (el nombre de México durante la Colonia) pagaba en impuestos a la Corona Española. Ésta había creado una empresa denominada Casa de Contratación de Sevilla, que era un monopolio comercial. Sin su autorización, ninguna embarcación podía tocar puerto o no se podía hacer comercio alguno con los países europeos.
Por ello, los Reinos e Imperios europeos empezaron a tener envidia de España, por lo que la reina Isabel II de Inglaterra otorgó a algunos nobles ingleses la patente de Corso, que era un permiso para atacar y capturar embarcaciones españolas y así adquirir recursos para la corona inglesa; por lo que también se llama a los piratas corsarios. Al mismo tiempo, el Rey de Francia otorgaba permisos similares a pastores de ovejas franceses, llamados boucanes, de ahí que otro sinónimo sea bucaneros.
Durante la segunda mitad del siglo XVII, los piratas empezaron a asolar el puerto y la ciudad de Campeche, saqueando y robando todo lo que encontraban. La Isla de Términos fue el refugio preferido de los piratas que merodeaban el Golfo de México hasta que el 16 de julio de 1717, el Sargento Mayor Alonso Felipe de Andrade los expulsó. En esa fecha, la isla cambia su nombre por Isla del Carmen.
En el año de 1557 llegaba al puerto la primera embarcación de gran tamaño que trata de entrar a la rada de Campeche. Fue capturada por piratas ingleses que merodeaban el Golfo. Es el primer registro de piratería en costas campechanas.
El primer ataque terrestre pirata a Campeche sucedido en 1557 por piratas luteranos franceses, los cuales atacaron varias embarcariones y saquearon la villa secuestrando a algunos pobladores. En el año de 1561, la villa sufre un nuevo ataque por franceses que son rechazados por los vecinos. Entonces se establece un sistema de alarma con vigías. Tres años después, los vecinos solicitan permiso de la Corona para construir una torrecilla de defensa en el barrio de San Román.
El primer ataque feroz sucedió en 1568 por el temible Jonh Hawkins. Se calcula que las pérdidas fueron máximas, más todos los objetos de madera de caoba, palo de tinde, concha, jade, oro y plata que los bucaneros lograron robar. El mismo año se presentó el famoso inglés Sir Francis Drake en compañía de El Esquiné quienes saquearon algunas embarcaciones.
En 1597 el inglés Sir William Parker se presentó de noche con 3 barcos y 50 hombres. Aprovechando la confunsión saqueó la villa por 17 días. "La Torrecilla" de San Román se defendió heróicamente mientras los vecinos se refugiaban en el Convento de San Francisco. El mismo Parker regresó los tres años siguientes, robando pueblos y quemando casas, hasta que en 1600 fue rechazado por los vecinos de Campeche.
Para 1610 son levantadas las primeras obras de defensa de la villa, las fuerzas de San Benito en la playa del barrio de San Roman, el bonete en la plaza principal y San Bartolomé en la playa cercana al convento de San Francisco.
Para 1632, diversas embarcaciones piratas merodearon las costas de Campeche sin que alguna embarcación pudiera detenerlas. En 1632, la villa de Campeche vislumbró con horror la carabana del pirata cubano Diego "El Mulato", quien no desembarcó por temor a la flota española, pero continuó su camino hacia Lerma y Champotón, las cuales saqueó y quemó. El 11 de agosto de 1633 llega a las costas el pirata Cornelio Hol, mejor conocido como Pie de Palo y quien traía como capitán de uno de sus barcos a "El Mulato".
Al día siguiente, Pie de Palo al mando de más de 500 hombres, ordenó que 300 piratas atacaran la villa de Campeche por el frente, mientras el al mando de los 200 hombres restántes la rodeaba y atacaba por la retaguradia. La defensa se realizó en tres trincheras que fueron capturadas. La mayor parte de los habitantes fue muerta, algunos sobrevivieron en el convento de San Francisco. El saqueo fue total, las casas fueron quemadas y las poblaciones cercanas incendiadas.
En 1644, Jacobo Jackson "Conde de Santa Catalina" atacó la villa con 13 navíos y 150 hombres. Esta vez los pobladores rechazaron el ataque. Se realizan trabajos de reforzamiento en el fuerte de San Benito, por lo que se llega a considerar pretenciosamente "el castillo más fuerte que dicen hay en las indias". Asimismo se realizan para su defensa mejoras en "El Bonete", que no era sino una especie de torrecilla construida al suroeste de Campeche por Montejo "El Adelantado".
Debido a todos estos acontecimientos, los habitantes de Campeche decidieron solicitar al Virrey de México una guarnición de 200 hombres, y al Rey Felipe II le solicitaron un permiso para que el gobierno español hiciese rodear a la población de una muralla fortificada. La guarnición de 200 hombres se concedió enseguida; y no fue sino hasta 1674 cuando fue autorizado para aumentar "El Bonete", que se renombraría como "Fuerte de San Carlos".
Las costas campechanas fueron invadidas también por el inglés Sir Henry Morgan el 27 de enero de 1661 La flota bucanera no desembarcó, pero atacó dos fragatas comerciales bien cargadas, que acababan de arribar y luego se retiró tranquilamente, sin ser perseguida, pues ese día no hubo en la bahía barco armado capaz de darle alcance. El año siguiente el gobernador de Yucatán informó al Rey que las fortificaciones eran inútiles y que no podrían servir en caso de ataque. La fuerza de la "Santa Cruz", una pequeña fortificación recien elevada, necesitaba reparaciones.
En 1663, el corsario Otto Mansvelt atacó con 3 balandras la costa. Posteriormente ataca la villa, pone sitio al "Fuerte de San Benito" y después de una lucha encarnizada logra rendirlo y demolerlo. La "Santa Cruz" es desmantelada por sus defensores al no poder mantenerse sin alimentos y municiones, "El Bonete", por lo contrario logra resistir. La villa es incendiada y saqueada. Después de éstos acontecimientos se le añaden obras de defensa exterior a "El Bonete"
El mismo año de 1663, Bartolomé el Portugués y Rock Brasiliano intentan tomar de nuevo la villa pero son derrotados; sin embargo atacan diversos navíos. El año siguiente empieza la reconstrucción de San Benito, duplicándose en tamaño. Otro ataque a Campeche lo ofreció Robert Chevalier en 1667, quien atacó cargamentos de Palo de Tinte en la laguna de Términos.
El 31 de marzo de 1672 desembarcó en el barrio de San Román, Laurent de Graff "Lorencillo", incendiando el lugar. Las tropas españolas prepararon la defensa, pero por su parte Lorencillo no se atrevió a atacar la plaza sino que volvió a embarcarse y a la mañana siguiente se echó mar afuera y apresó un barco campechano que venía de Veracruz, invadió Tabasco y a su vuelta saqueó Champotón.
En 1678 Lewis Scott desembarca por el barrio de San Francisco. Ataca la villa y el fuerte de San Bartolomé no puede oponérsele, se adueña de la población durante tres días, la saquea y toma numerosos rehenes. También asoló las costas la embarcación comandada por el pirata Cooki. Ese mismo año, Juan David Nau "El Olonés" desembarcó en la costa y cometió innumerables y famosas tropelías contra las colonias españolas de tierra firme. Sin embargo durante una tormenta, perdió su barco en las costas de Campeche. Aunque la tripulación fue salvada, al llegar a tierra fueron capturados por los soldados españoles. El Olonés fue herido, pero astutamente se embarró la cara con lodo para no ser reconocido, se tendió entre los muertos y permaneció inmovil hasta que los soldados españoles se retiraron.
El Olonés se retiró a las selvas, curó sus heridas y al llegar a la ciudad de Campeche, consiguió dejar en libertad a un buen número de esclavos (mayas, negros y filibusteros), los cuales le juraron lealtad, robaron una canoa y huyeron con su nuevo líder. Sin embargo se dice que al llegar a una isla llamada Tortuga, fueron capturados por indios que les dieron muerte. Corre una leyenda de que en realidad los indios eran caníbales que los deboraron.
En 1684 inician las construcciones de la muralla y las fortificaciones. El gobernador don Juan Tello de Guzmán informa al rey que ya ha comenzado la construcción del primer baluarte, de la muralla y del muelle con los fondos recabados por los impuestos sobre las importaciones.
El más terrible y fatal de todos los ataques dirigidos contra Campeche por los filibusteros, fue el de 1685. En dicho ataque se encontraban piratas franceses e ingleses mandados por el famoso Grammont y por Laurent de Graff "Lorencillo". La villa fue sorprendida y saqueada durante dos meses, en los cuales se mantuvieron en ella contra toda la fuerza de que el Capitán Bruno Tello de Guzmán, encargado de la defensa, pudo disponer. El fuerte de San Carlos, después de haber agotado todas sus municiones, se vió obligado a rendirse. Todos los alrededores de la villa fueron robados y las haciendas y pueblos de Lerma y el Polvorín quemados. Los bucaneros se retiraron triunfantes con cuanto objeto de valor pudieron robar a su paso. La gran mayoría de la población fue muerta, al grado de que se redujo a menos de un tercio.
El último ataque pirata que se tiene registrado es el del año de 1708, cuando el capitán pirata Barbillas, atacó las costas de Campeche hasta Lerma. Sin embargo, los fuertes y las murallas resistieron valientemente el ataque, el cual fue poco después rechazado. Sin embargo los piratas atacan el poblado de Lerma, destruyendo su torrecilla. El pirata entra a Campeche para recoger el rescate por la captura del gobernador Meneses.
No se sabe a ciencia cierta si éste es el último ataque a la villa, o si éstos fueron los únicos ataques de los corsarios a Campeche, pues los piratas quemaron muchas veces el Archivo Municipal y el edificio del Cabildo, por lo que únicamente se tienen los datos de los documentos que se pudieron rescatar.
En 1771 el gobernador Oliver organiza la formación del batallón de pardos y el de Castilla. Así mismo, Oliver expresó que la estrategia de la defensa de Campeche se debe cambiar, apoyándose en fortificaciones exteriores y no en la muralla, inicia la construcción de tres baterías provisionales. Sin embargo, fueron construidas a destiempo y de hecho no se utilizaron contra ataques bucaneros.
Los ataques de los piratas mantuvieron en constante zozobra a los campechanos desde el siglo XVI y a lo largo del XVII, y, solamente hasta que España firmó acuerdos con sus enemigos y reformó su política económica y hacendarla en el siglo XVIII, acabando con la razón de ser de la piratería, recobrarían la calma.
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