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Historia y paisaje
El Parque Natural de Sierra de
Grazalema se localiza entre las provincias de Cádiz y Málaga. Tierra de frontera entre el reino musulmán de Granada y
Castilla entre los siglos XIII y XIV, esta serranía fue lugar
de frecuentes contiendas. Surge así un hábitat humano muy
concentrado, donde los pueblos se encaraman sobre las cumbres
y laderas quedando plenamente integrados en el paisaje. Este
marco cultural único, propio de muchas civilizaciones del
cinturón de montañas que rodean el Mediterráneo, persiste en
nuestros días a pesar del transcurso de los siglos.
Por los
restos hallados se desprende que el hombre comenzó su
aparición en esta sierra en el período paleolítico. Luego,
según todo hace suponer, fueron los celtas los primeros en
fundar una villa, a la que dieron el nombre de Alexia.
Con los romanos, la zona adquirió una mayor importancia
pues Lacilbula, el actual pueblo de Grazalema, ya tomó
forma de asentamiento estable.
A mediados
del siglo VIII se consolidan los primeros núcleos islámicos en
esta sierra; esta cultura dejó una gran huella en los pueblos
de la zona, que sigue perdurando hasta nuestros días. Sin ir
más lejos, el mismo nombre de Grazalema. A fines del siglo XV,
momento en que la sierra es definitivamente reconquistada por
los cristianos, toda la zona queda bajo el dominio de la Casa
de Arcos. Aparece entonces el Señorío de las Siete
Villas del que formaban parte Grazalema, Ubrique,
Benaocaz, Cardela, Villaluenga, Archite y
Aznalmara.
La
historia a partir de la siguiente centuria puede seguirse a
través de los archivos históricos de Benaocaz y Zahara de la
Sierra, pues comienzan a aportar datos interesantes sobre la
evolución histórica de esta zona, los más antiguos fechados en
el siglo XVI y hasta la Guerra de la Independencia.
Durante dicha contienda, se libraron en esta serranía gaditana
numerosos enfrentamientos de guerrillas entre las tropas
napoleónicas y los habitantes de la región. En el siglo XIX,
el fenómeno del bandolerismo hace su aparición en la
sierra. Aunque se considere a Ronda la capital de los
bandoleros generosos, la proximidad de esta zona hizo que
también se viera afectada por este movimiento que los
románticos se encargaron de convertir en
leyenda.
Visitas de interés
El yacimiento prehistórico de
la Cueva de la Pileta en Benaoján (declarado Monumento
Nacional, verdadero museo natural de prehistoria), el
dólmen de la Giganta (en el puerto de Montejaque), el
castillo árabe de Zahara, la ruinas romanas de
Omri, al norte de Ubrique, o la calzada romana que
une este pueblo con el de Benaocaz (todavía en muy buen
estado), son visitas recomendadas como testimonio de que el
parque ha estado poblado desde hace muchos siglos. Se han
encontrado además cuevas neolíticas cercanas a Benaocaz, las
cuevas de la Manga de Villaluenga del Rosario y las del sistema
Hundidero-Gato de Montejaque-Benaoján, con unas
interesantes pinturas rupestres. También merecen ser
destacados en este sentido los yacimientos ibéricos y romanos
de Ocurris (Ubrique), Lacilbula (Grazalema) o
Iptuci (Prado del Rey). El paso por esta zona de los
musulmanes se puede admirar en las fortalezas de
Aznalmara (Benaocaz), Cardela (Ubrique),
Audita (Grazalema) y Zahara.
Pero sin
duda, lo que más puede llamar la atención del visitante son
los conjuntos urbanos de la sierra, pueblos blancos de
insólita belleza, con calles escarpadas, limpias y engalanadas
de flores, numerosas fuentes y caños, casas encaladas y
coquetas plazoletas; quizás uno de los más representativos y
que aúna todas esas características sea el de Grazalema, cuyo
casco ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico, y sin olvidar otros municipios de notable interes como Villaluenga del Rosario, Benaocaz, El Bosque o Ubrique. Si en
Andalucía todos los pueblos son blancos, en esta zona casi lo
son más porque todo se enjalbega: los muros, las tapias y
paramentos e, incluso, algunas partes de los tejados como los
aleros, caballetes y chimeneas. Pueblos que desprenden por
todos los poros su origen árabe y su peculiar esencia
serrana.
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