Las Barranquillas parece la Gran Vía, un trasiego de gente diversa en medio de una enorme oferta comercial. Pero dentro hay una tragedia multiplicada día a día: adicción, pobreza, enfermedad y violencia.
Es el único lugar de España con una narcosala, un barracón donde los toxicómanos se pinchan en condiciones higiénicas. Ahora, un albergue ofrece agua, jabón, pan y cama para los protagonistas de un espectáculo espectral.
ANTIDROGA ABRIRÁ ESTE VERANO 82 PLAZAS DE ACOGIDA PARA TOXICÓMANOS (COMUNIDAD DE MADRID)
EL PAÍS, 03/06/2003
La Agencia Antidroga de la Comunidad prevé abrir, antes de finalizar
el verano, 82 nuevas plazas de acogida para drogodependientes que carecen
de un lugar adecuado donde vivir mientras siguen algún tratamiento.
El objetivo es evitar que estos toxicómanos tengan que seguir viviendo
en la calle o en poblados marginales como el de Las Barranquillas (Vallecas
Villa) mientras siguen programas de desintoxicación o de metadona (sustitutivo
de la heroína que se receta bajo control médico).
Las nuevas plazas previstas se destinarán a toxicómanos con
diferentes grados de integración social. Habrá 27 en un centro
de acogida de baja exigencia, es decir, para drogodependientes que han iniciado
su tratamiento pero que, después de años de desarraigo y marginación,
tienen grandes dificultades para adaptarse a las normas de convivencia.
Otras 48 plazas (42 para hombres y 6 para mujeres), distribuidas en varios
pisos, se dedicarán a toxicómanos que, pese a llevar poco tiempo
en programas de atención, son capaces de llevar una vida más
normalizada. Otro piso de siete plazas será para adictos a las drogas
que, además, sufren graves enfermedades mentales (lo que se llama patología
dual).
La Agencia Antidroga ha sacado a concurso la gestión de todos estos
nuevos recursos entre las asociaciones y empresas que se dedican al campo
de las toxicomanías. En la actualidad existen 96 plazas de apoyo al
tratamiento en pisos y lo que se pretende es llegar a las 178 en este verano.
La mayoría de los adictos que se cobijarán en estos pisos eran
reacios a acudir a los centros de atención a drogodependientes y si
han conseguido iniciar tratamientos es gracias a los nuevos servicios de apoyo
a los toxicómanos marginalizados abiertos en los últimos años.
Entre dichos dispositivos se encuentran la narcosala y el centro de emergencias
de Las Barranquillas y la unidad móvil regentada por la ONG Madrid
Positivo, que receta metadona en plena calle a los toxicómanos más
desarraigados.
Un lugar donde vivir
El problema es que una vez iniciado el tratamiento, estos adictos marginalizados
carecían de un lugar adecuado donde vivir por lo que seguían
en la calle, donde es muy difícil concluir con éxito cualquier
programa de inserción social. Estos nuevos pisos y centros de acogida,
que suponen una inversión de 11,6 millones de euros, pretenden llenar
ese vacío.
El año pasado fueron unos 23.000 los drogodependientes atendidos en
toda la región. De ellos 8.903 siguieron tratamientos de deshabituación
y el resto acudió a programas de reducción del daño causado
por sus adicciones: 8.773 a programas de mantenimiento con metadona y el resto
a centros de emergencia donde reciben atención sociosanitaria y a la
sala de venopunción narcosala donde pueden inyectarse drogas con menos
riesgos para su salud, en un lugar limpio y bajo control médico.