Los generosos ventanales sin vestir, a la luz del dia y del trasiego de la plaza, es un lugar imprescindible para la observación, la última azotea entre calles y plazas llenas de actividad, el kiosko de prensa, en su puerta, dónde se puede adquirir a un precio asequible, las ultimas colecciones que acompañan los periodicos, libros , discos, películas, y otras como los peculiares: los Seiscientos, las Teteras de todos los tiempos o La cocina internacional.
Se puede fumar y no fumar, en su antiguo salon, sentados comodamente en sillas
o en butacones pegados a la pared, se puede beber agua, wiski, vino de crianza
o tomar un café o un te hirviente, se poder comer "un algo"
un sándwich recien horneado en la plancha, una racion de callos madrileños
y hasta se puede comer de menú, se charla, se habla con tranquilidad,
después de dejar los artilugios encima de la silla, sin que nadie venga
a empujarte por el estrés de la ciudad, es un oasis del siglo pasado,
que todos necesitamos en algun momento.
Allí lee el peridico el señor de bigote rubio, escribe la ultima
novela el escritor enfrascado en su ultima novela, repasa el estudiante de
quimica sus apuntes ininteligibles para los neofitos en la materia, disfruta
del libro la joven que espera tranquilamente a su amiga, ultiman detalles
el ultimo negocio dos empresarios, y por qué no, tal vez anota los
kilómetros de escapada el ladron en el golpe al banco de la esquina.
En el café comercial , en el piso de arriba tambien se puede jugar a las cartas, al ajedrez y con algunas monedas conectarse a Internet, Válgame Dios!! A la ultima ¡! Estos tiempos que corren!!