Comenzó la construcción, pero el país estaba en crisis y las obras se retrasaron hasta que en 1718 el Marqués de Vadillo (corregidor Francisco Antonio Salcedo) se propuso finalizarlo bajo la dirección de Pedro Ribera.
Los diseños originales datan del año 1719, pero no se concluyó
hasta el 1732 (e incluso el labrado de sus ornamentos duró hasta el
1735). El puente consta de una parte central, en la que están ubicados
los 2 templetes que dan cobijo a las estatuas de San Isidro Labrador y Sta.
Maria de la Cabeza (realizadas por Juan Ron en piedra caliza), con 9 arcos
iguales y otras 2 partes laterales. Desde la parte del puente que da a Madrid
se deslizan 2 rampas (una a cada lado del puente) para dar acceso a los lavaderos
y huertas situados en la orilla izquierda del río.
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