Fuente : www.elmundo.es
| HISTORIA
Eloy Gonzalo, un soldado legendario, preside las calles del rastro madrileño
SARA M. BARTOLOMÉ
Rastro se llamaba el lugar donde se mataban reses para la venta de
carne, y hasta hace poco ha existido el matadero de cerdos. También en las
proximidades estaban las tenerías o fábricas de curtidos, donde
aprovechaban las pieles. Había otra acepción de la palabra rastro y era la
del radio en que se extendía la jurisdicción de un lugar. Alcanzaba hasta
una legua en contorno. La antigua plaza del Rastro constituía la
comunicación del centro de Madrid y de la calle de Toledo con el barrio de
Embajadores. Además, siempre ha sido parada de ociosos, pícaros, y lugar
donde se ha podido comprar y vender de todo, desde ropa a objetos.
Es famoso al respecto el tío Carcoma, que fue inmensamente rico gracias
al comercio de utensilios viejos, poseía veinte casas en el barrio, y sólo
desayunaba una cebolla y un pan, y para el almuerzo sólo comía un plato de
verdura cocida. Pero no ha sido el único que se ha hecho rico gracias al
Rastro. Donde estuvo la cruz del Rastro hoy se alza la estatua de Eloy
Gonzalo García, el héroe de Cascorro. Fue un soldado de la última guerra
de Cuba, que acometió en Cascorro, el año 1897, la arriesgada hazaña de ir
él solo, con una lata de petróleo, a prender fuego al paraje donde estaban
unos defensores de la independencia cubana. Era madrileño y se crió en la
Inclusa. Esta obra la construyó Aniceto Marinas, que osó hacer la figura
de un general sin condecoraciones, y el pedestal el arquitecto José López
Sallaberry. En el año 1897 el Ayuntamiento decidió homenajear a este
soldado sin galones. La inauguró en 1902 el el rey Alfonso XIII. Y gracias
a esta escultura se le dio nombra a la plaza, borrando el tradicional. Un
acuerdo municipal del año 1913 bautizaba esta plaza con el nombre de
Nicolás Salmerón. Este insigne pensador nació en Almería en 1838. Estudió
Filosofía y Derecho y ejerció el periodismo. Ganó una cátedra de
Metafísica en la universidad de Madrid y formó parte del Comité
revolucionario de Madrid, y como tal fue preso y conducido a la cárcel.
Fue un demócrata puro, defensor de la República. En el año 1871 accedió al
Congreso. Sucedió a Pi y Margall en la Presidencia del Gobierno en 1873.
Fundó en Madrid el periódico ³La Justicia² y, restaurada la Monarquía,
compartió su labor docente con la representación parlamentaria. Murió en
1908, fuera de España.
Este hombre es quien da nombre a esta plaza, aunque el héroe de
Cascorro se haya apropiado de esta plaza tan populosa y castiza de la
capital.
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