Según explicó a Europa Press el vicepresidente del colectivo
vecinal, Gilmar Barbosa, aseguró que muchas de las meretrices del citado
recinto se desplazarán PUBLICIDAD
a otros lugares, entre ellos la calle de Montera y sus aledañas, lo
que, a su juicio, causará problemas entre las propias mujeres.
Barbosa explicó que actualmente cerca de 140 prostitutas se concentran en la calle de Montera, "de no más de 300 metros de longitud", a lo que hay que unir los clientes, los proxenetas y los mirones que diariamente, sobre todo por las tardes y los fines de semana, se apostan allí.
"El cierre de la Casa de Campo traerá a más mujeres y eso generará problemas entre las propias prostitutas", afirmó Barbosa, quien pronostico que con la llegada de nuevas meretrices se incrementarán los altercados y los disturbios, pudiendo convertirse la zona "en un auténtico caos, si la Policía no pone los medios adecuados".
REFUERZO POLICIAL INSUFICIENTE
Además del cierre del citado pulmón verde de la capital, los comerciantes y vecinos de Montera denunciaron hoy, una vez más, la inseguridad que se vive en la zona por la presencia de prostitutas, cuyo área de actuación "se extiende ya hasta la Gran Vía". Por ello, exigen al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que adopte medidas de urgencia para solucionar este problema.
Para Barbosa, aunque el refuerzo policial en la zona ha sido "positivo", resulta insuficiente, pues la presencia de los agentes no es permanente y cuando los comercios cierran, los funcionarios desaparecen, lo que, dijo, favorece que las agresiones y peleas sean constantes durante toda la noche, impidiendo a los vecinos conciliar el sueño.
Aunque todavía no han solicitado una reunión oficial con el nuevo regidor -aseguran que quieren esperar a que se solucione el escándalo de la Asamblea de Madrid-, los vecinos de esta céntrica calle aseguran que, en caso de que el cierre de la Casa de Campo haga la situación insostenible, y si las administraciones no toman medidas al respecto, iniciarán medidas de protesta y presión.
Según explicó a Europa Press el vicepresidente de los vecinos
y comerciantes de la zona, muchos residentes y algunos empresarios se han
visto obligados a irse de la calle de Montera debido a los problemas que genera
la prostitución, que, a su juicio, se verán agravados por las
obras de construcción de la nueva estación Sol-Gran Vía,
que se prolongarán durante cuatro años.
Fuente: http://es.news.yahoo.com/030725/4/2v04e.html
