LOS DATOS
Edad: 64 años
Nació en: Madrid (Hortaleza)
Trayectoria
Como jugador: Getafe, Real MAdrid, Recreativo, Hércules, Plus Ultra, Oviedo, Betis y Atlético
Como entrenador: Atlético de Madrid (1974-80), Betis (1981-82), Atlético (1982-87), Barcelona (1987-88), Espanyol (1990-91), Atlético (1991-93), Sevilla (1993-95), Valencia (1995-97), Betis (1997-98), Oviedo (1999-2000), Mallorca (2000-01) y Atlético (2001-...?)
Palmarés: 1 Copa Intercontinental (Atlético), 1 Liga (Atlético),
4 Copas del Rey (3 con el Atlético y 1 con el Barça) y 1 Supercopa
(Atlético)
Luis Aragonés peina desde el sábado una cana más que,
lejos de deslucir, dignifica su extenso currículum de entrenador. La
victoria del Atlético ante el Rayo supuso la número 320 del
veterano técnico en Primera División, que deshace el empate
que mantenía con el ya fallecido Miguel Muñoz. Un nuevo récord
para Aragonés, el 'sabio de Hortaleza', o 'zapatones', que también
es el hombre que más partidos ha dirigido en la máxima categoría
(695).
Es posible que a Aragonés le hayan tenido que recordar tan importante efeméride, como también es altamente probable que a los dos minutos se haya olvidado de ella. Luis es así: descreído, desconfiado, de vuelta de todo. Y cascarrabias, hasta tal punto que él mismo no duda en reconocerlo. «También los soy con mis nietos», puntualiza. Son demasiadas temporadas metido en esto del fútbol, demasiados clubes, partidos, éxitos, fracasos, entrevistas, ruedas de prensa. Luis ya no está para zarandajas, y cada una de sus comparecencias ante los medios rezuma un mayor escepticismo, propio a veces de un pasota, como si le obligaran a estar allí.
Será tal vez porque Aragonés entrena al Atlético de Madrid, que para él es como pasear confortablemente por el salón de su casa, en zapatillas. El técnico cumple la segunda temporada de su cuarta etapa en el club del Manzanares. «A este equipo le debo mucho», dice, para explicar por qué desechó seguir hace dos años en el Mallorca, al que había conducido a Europa, o la «mareante» oferta que le puso encima de la mesa el Valencia.
En la entidad colchonera pasó Luis once años vestido de corto, y ocho en el banquillo. Y, como en su día lo hiciera Miguel Muñoz en el Real Madrid, pasó de alumno aventajado -fue un mediocentro fabuloso en el mejor Atlético- a maestro de una temporada a otra. Cogió las riendas del Atlético en 1974, justo unos meses después de llegar a la final de la Copa de Europa y perderla ante el Bayern de Beckenbauer, el mayor éxito-frustración del club en Europa.
Desde esa temporada los clubes han ido desfilando por la vida de Luis, con regresos cíclicos al hogar de siempre. Allí por donde pasa deja la profunda huella de su filosofía futbolística, basada en el rigor defensivo -«no sólo lo bonito es bueno»- y el contragolpe -«eso es algo impresionante».
En su interminable trayectoria en los banquillos, Aragonés no sólo ha acaparado el reconocimiento casi unánime del fútbol español, sino que además ha dejado un impagable muestrario de gestos, disputas y anécdotas varias que hablan de su carácter, peculiar en ocasiones, y de su autoridad, incuestionable siempre. Como aquella vez que, en la fría tarde-noche burgalesa, dirigió el calentamiento del Atlético sin despojarse de su pelliza, con el ímpetu de un juvenil, y ya durante el encuentro, luchaba por mantener en su sitio la dentadura postiza mientras se desgañitaba dando instrucciones.
También son famosos sus rifirrafes con los genios díscolos que a en su camino se ha ido encontrando. A Romario le bajó los humos cuando ambos coincidieron en el Valencia. «¡Usted, míreme a los ojos, míreme!», le abroncó en un entrenamiento al indolente brasileño mientras le agarraba de un brazo. Algo similar a lo que le pasó en el Mallorca con Eto'o, al que no dudó en zarandear por torcer el morro más de la cuenta tras ser sustituído.
Y es que Luis lleva mucha mili encima, y no está para zarandajas.
FUENTE: http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg021104/prensa/noticias/
Deportes/200211/04/VIZ-DEP-164.html
