B U D A P E S T
Es la capital más occidental de la antigua Europa Oriental, barata y complemento perfecto a una estancia en Praga o Viena. Históricamente fue un importante asentamiento romano del que han quedado constancia sus baños, edificios y calzadas en Aquincum, al norte de la ciudad. No obstante se considera que la fundación de la ciudad se produjo en el 896 d.c. por 7 tribus magiares que derrotaron a los romanos y establecieron dos ciudades Buda y Pest separadas por el río Danubio. El momento de mayor esplendor se produjo en la segunda mitad del siglo 15 gracias al Emperador San Mathias Corvino. Posteriormente fue asolada por los turcos, que mantuvieron la dominación en Buda hasta el año 1.686 en que fueron derrotados por los cruzados. Desde ese momento hasta la 1ª guerra mundial se sucedieron los distintos reyes y emperadores, destacando el periodo de la Emperatriz Maria Teresa, hasta que tras la muerte del Emperador Francisco José, su sucesor Carlos IV se vio obligado a ceder el trono a un gobierno dictatorial hasta la segunda Guerra.

Físicamente Budapest es la unión de dos ciudades separadas por el río Danubio. La ciudad principal fue Buda, en que se encuentran los monumentos históricos, mientras que Pest se ha desarrollado desde finales del siglo 19 y principalmente en el siglo 20 como la zona comercial de la ciudad y es actualmente la zona más viva y donde se encuentran los hoteles más importantes.

Iniciemos el recorrido en Buda. Elevándose sobre la orilla del Danubio domina la ciudad el denominado Bastión de los pescadores. Declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, es una fortificación instalada sobre la Colina del Castillo formada por 7 torres de observación, en recuerdo a las siete tribus magiares fundadoras de Hungría, con cúpulas puntiagudas, con clara influencia turca en la ciudad. Está construida en estilo neorrománico manteniéndose su muros antiguos, siendo lugar de dominación de los distintos pueblos que se asentaron en la ciudad. Su nombre deriva del mercado de pescado que se celebraba en este lugar. En el interior del castillo junto a las torres se levanta una estatua Ecuestre de San Esteban I fundador y patrono de la ciudad y la magnifica Iglesia de Nuestra Señora más conocida como Iglesia Mathias, de la que destaca su torre gótica de 80 metros y su tejado policromado. Tuvo su origen en una Iglesia Gótica del siglo 14, que nunca fue finalizada (no se construyó la torre norte), celebrándose la coronación de Segismundo de Luxemburgo y reyes posteriores. Su mayor esplendor lo alcanzó en el periodo de regencia del Emperador Mathias Corvino, que celebró sus dos matrimonios con la reina Catalina y con Beatriz de Aragón. Con la llegada de los turcos se convirtió en mezquita eliminándose una gran parte de sus frescos. Sin embargo fueron los Cruzados los que destruyeron la torre y su tejado en el asedio y liberación de la ciudad en 1.686. Se reconstruyó en estilo barroco. Tras la guerra de la independencia, al descubrirse los restos arqueológicos de la original iglesia gótica fue reconstruida en su aspecto original, coronándose allí los dos últimos reyes húngaros, el Emperador Francisco José y Carlos IV. Pero este aspecto no es el actual puesto que con la segunda guerra quedó en un estado muy deteriorado y se precisaron dos décadas para darle su actual aspecto gótico.

En el interior de la Iglesia se descubren frescos originales de la vida de los santos húngaros, muros coloreados con diseños ornamentales, varias capillas (a la izquierda se casaron Francisco José I y Sissi), el sarcófago de Bela III y su mujer, y un museo con la réplica de la corona magiar y antiguas vestimentas.

Frente a la iglesia en una plaza se alza el Antiguo Ayuntamiento (hoy instituto de investigación) con la estatua de Palas Atenea en una de sus esquinas, y la estatua barroca de la Trinidad, en el centro de la plaza, erigida en el siglo 18 para dar las gracias por el fin de la peste. A su alrededor se mantienen algunas casas barrocas que sobrevivieron a la segunda guerra y diversas puertas medievales y edificios góticos.

Descendiendo la colina y caminando pocos pasos al sur por la avenida paralela al Danubio llegaremos al extremo del puente más importante y fotografiado de la ciudad: el Puente de las Cadenas (precioso de noche, muy iluminado). Construido a mitad del siglo 19, su casi 400 metros están soportados por pilares que asemejan arcos de triunfo enlazados por cadenas que le dan su nombre. Destruido en la segunda guerra fue reconstruido en 1.949 en su forma original.

A los pies del funicular que nos trasladará 50 metros sobre el Danubio al Palacio Real, se encuentra el Kilómetro cero, punto que inicia el cómputo de las distancias húngaras. Tras el ascenso, al salir del funicular se observa una columnata coronada por la estatua en bronce del Águila Imperial o Turul, y unos jardines a lo largo del magnifico mirador que domina el Danubio (obsérvese a sus pies lo que en tiempos debió ser un lujosísimo Balneario, pero que en la actualidad denota abandono).

El Palacio Real, lugar de residencia de los reyes húngaros, fue construido en el siglo 15 en estilo gótico por Segismundo de Luxemburgo y ampliado por Mathias Corvino que le dotó de los más bellos elementos renacentistas de la época. Destruido completamente por la cruzada fue reconstruido por la emperatriz Maria Teresa en el siglo 18 en estilo barroco. Deteriorado nuevamente en la guerra de la independencia, se rehabilitó en un palacio dos veces más grande que el gótico original hacia 1.904.

En la segunda guerra fue cuartel general alemán sufriendo el asedio y tiroteo del ejercito rojo. La reconstrucción efectuada tras la guerra le ha dotado de su aspecto actual que combina elementos barrocos y góticos, incorporándole los museos que alberga en la actualidad. Su fachada de 300 metros en estilo barroco está jalonada de columnas simétricas a ambos lados, con la estatua del príncipe Eugenio de Saboya (uno de los cruzados) en el centro. En la parte lateral más cercana al funicular se abre un patio con estatuas de diferentes reyes y una fuente que da acceso a los museos: la Galería Nacional, con esculturas góticas, arte barroco y renacentista y pinturas esculturas y monedas de los siglos 19 y 20; el Museo de Historia, que recoge la historia del palacio y de la ciudad, las salas góticas y las esculturas góticas halladas en las excavaciones del Palacio; y la Biblioteca Nacional.

Continuando al sur en una zona cercana se eleva la Colina Gellert a cuyos pies se encuentra el art noveau Hotel Gellert famoso por sus baños termales y sobre todo por la piscina interior cubierta con columnas en todos sus lados en que se realizo el anuncio televisivo de Danone. Por un precio barato podemos tomar un baño o recibir un masaje.

Cerca, en un pequeño promontorio a los pies de este parque, se alza el Monumento a Gellert, pero sobre todo son destacables dos puntos de interés en la cima de la colina: la Ciudadela o fortificación del siglo 19 construida por los Habsburgo en la guerra de la independencia, fue prisión y batería antiaérea de los nazis y hoy es un restaurante-terraza y hotel, y el Monumento a la liberación, estatua de mujer de 40 metros que sostiene la palma de la victoria (a sus pies estuvo la estatua del Soldado del Ejercito Rojo pero fue trasladada a un parque en las afueras de la ciudad).

Desde este lugar se puede observar toda la ciudad y la majestuosidad del Danubio, y de los 9 puentes que lo cruzan. De entre todos ellos el más importante es el de las Cadenas, pero también son destacables el Puente de la Libertad, el Puente de la Emperatriz Isabel (Sissi) y el Puente Margarita que da acceso a la isla Margarita al norte, verdadero pulmón de la ciudad (2 Km.) con árboles de varios cientos de años, rosaleda, piscinas y baños termales, ruinas de 2 iglesias del siglo 13 y un auditorio abierto en el que se celebran en verano al aire libre ópera y ballet.

Crucemos el Danubio hacia Pest y desplacémonos al extremo Norte. El monumento más significativo de Pest es el Parlamento Húngaro junto al Danubio. En estilo neogótico, fue construido para conmemorar las celebraciones del milenio tomando como base el Parlamento de Westminster. Su fachada de 250 metros está formada formada por arcadas decoradas con motivos góticos y renacentistas; una cúpula central de 96 metros e innumerables torres góticas. El interior solo se puede visitar cuando no hay sesiones y es inmenso (12 millas, 700 habitaciones). La entrada principal está flanqueada por leones de bronce y la plaza se completa con tres obras escultóricas ecuestres, el Museo de Etnografía y el Ministerio de Agricultura. Muy cerca está el precioso edificio Art Nouveau de Correos.

Coronando la amplia avenida que parte del Danubio se encuentra la enorme Plaza de los Héroes. Es una amplísima plaza en cuyo centro se eleva un obelisco de 40 metros coronado por el arcángel Gabriel, y rodeado a sus pies por las estatuas de los 7 lideres magiares. Detrás, una doble columnata con las estatuas de los reyes magiares; delante, la Tumba del soldado desconocido, velado permanentemente por dos soldados. Fue construida para conmemorar el milenio y se completó con dos edificios neoclásicos, a imagen de templos griegos: la Galería de Arte, que acoge exposiciones itinerantes y el Museo de las Artes, con colecciones de vasos pintados y bronces griegos y romanaos, esculturas egipcias y pinturas y esculturas europeas de los siglos 13 al 18.

La Basílica de San Esteban, en el centro de la ciudad casi a orillas del Danubio, construida en la segunda mitad del siglo 19 e inaugurada por el Emperador Francisco José y reconstruida en 1.949 en estilo clásico y neorrenacentista, es un edificio excesivamente oscuro pero sin embargo de mucha simbología para los húngaros por contener la reliquia de la mano derecha de San Esteban. En su fachada la cúpula de 96 metros y estatuas de evangelistas y apóstoles. La entrada en forma de arco triunfal con columnas corintias da paso al interior con muros decorados con relieves de San Esteban, estatuas de santos húngaros y relieves de reyes húngaros, y la estatua de San Esteban en el altar principal.

En esta zona de Pest puede verse también la Opera neorrenacentista de finales del 19 con su fachada decorada con estatuas de compositores, el Vigadó, sala de conciertos municipal, y el Museo Nacional, que fue uno de los más importantes de Europa hasta que sus colecciones fueron divididas entre los distintos museos de la ciudad (hoy es un museo de historia del pueblo hasta mitad del siglo 19 y expone las coronas y joyas húngaras).


Bastion de los pescadores

Catedral

Puente de las cadenas

Palacio Real


Monumento a Gellert

Isla Margarita

Parlamento

Plaza de los Heroes

Opera
Desde luego, no podemos abandonar Budapest sin realizar uno de los innumerables paseos en barco que se realizan a lo largo del Danubio durante todo el día ó por la noche acompañando la cena por músicos cíngaros (Recomendado). Asimismo cualquier traslado a Viena puede realizarse a través de los Cruceros rápidos anclados junto al puente de las Cadenas con todos los lujos imaginables.

Tres días es tiempo mas que suficiente para realizar la visita, pudiendo combinarse con estancias en Viena o Praga.