Construidas en su mayoría de
tapial y de adobe, se
organizan en manzanas.
Cada vivienda suele constar de una zona habitable, donde el sistema de
calefacción es la tradicional gloria, un patio generalmente
con un pozo, y un corral con pequeños edificios para guardar
animales domesticos (gallinas, conejos, etc...) y la paja para la
gloria.
Los adobes son ladrillos de tierra sin cocer y el tapial es el muro de
tierra compactada mediante golpes.
Las paredes de tierra tienen unas propiedades excelentes frente a los
cambios de temperatura con lo que las viviendas son frescas en verano y
no demasiado frias en invierno. Además son muy buenas
aislantes acústicas.
La organización interna de las viviendas suele tener un
pasillo que va desde la entrada al patio, y a los lados se reparten el
resto de las dependencias: cocina, despensa, habitaciones, cuarto de
estar (llamado normalmente estufa), etc...
La gloria es un método de calefacción
que ya empleaban los romanos. Consiste en una especie de chimenea
subterranea donde se quema paja (se tarda de 10 a 20 minutos en hacer
la lumbre) con lo que el suelo se calienta y cede el calor, poco a
poco,
a la habitación situada sobre la gloria. En algunos casos en
la cocina, en vez de gloria subterranea, se tiene una
trébede
que es lo mismo pero sobre el nivel del piso. El resto de la vivienda
no tiene calefacción, por lo que la vida durante el invierno
se hace en la cocina y en la habitación de la gloria.
Las habitaciones solían disponer de colchones de lana y de
tres o más mantas para el frio. Incluso en verano suele ser
necesario una manta.
En el patio casi todas las viviendas tienen pozo, aunque actualmente
hay agua corriente en todas las casas. El agua del pozo no siempre era
potable (en unas casas si y en otras no, por ser muy sosa), por lo que
muchos vecinos debían acercarse al "pozo la villa" para
coger agua.